4 de febrero de 2010

Capítulo IX [Parte 3] Los errores se lamentan.



- Listo, listo, casi listo, listo y también casi listo, eso te toca a ti Deieu.

Enlistaba Ela en medio de un estrés por tener casi todos los detalles listos, pero sólo casi, aún había muchos puntos intermedios los cuales no lograba concretar, cumplir o unir para que fuera un éxito aquello que planeaban entre todos.

- Fabiho me ha dicho que me vera mañana a la hora de la comida – decía Deieu muy animada.
- Bien mañana tendremos que salir mucho antes – interrumpió Ela – el vuelo de Amélie llega a las 5:15 de la mañana, el vuelo de Gabrielle llega a las 5:45am – volteo a mirar a Karl – y tú me acompañaras – advirtió antes de que él pudiera decir algo – podrías venir con nosotros, vamos por Amélie y por Gabrielle ambas saben que tienen que abordar el Jet a más tardar 6:30, por aquello de la salida y documentación la recibiremos en el aeropuerto de aquí de Magdeburg entre 7 y 7:30am, como aún es temprano podemos ir al departamento, las dejemos descansar y podremos hacerlo también para ir después a trabajar sin ningún problema. Por la tarde regresaremos para ir a comer e ir de shopping.
- Maja, joder, todo eso lo has planeado justo ahora…
- Hasta crees, si Ela seguro lleva pensándolo desde que reservó lo vuelos.
- Claro gente, esto debe estar fríamente calculado, no podemos dejar que se nos escape nada, absolutamente nada.

Así era Ela, la estricta planificación, la noche se les fue rápido cuando todos al mismo tiempo recibían un mensaje de François: “estamos por salir de la clínica, no sé que estén haciendo pero aún las entretendré un rato más, pasaremos a cenar Au revoir”

La siguiente idea de Ela fue ir al departamento para revisar en que condiciones se encontraba, las cuales no eran malas desde luego, pero visitas importantes llegarían y deberían atenderlas como reinas, aprovecharon para ir al súper y comprar algunas cosas. Por otro lado las chicas y François se dirigían a cenar, ambas seguían intrigadas por tanta amabilidad de él pues aún esperaban ansiosas el por qué tan servicial, pero no ponían objeción, al cabo de un rato con la cena se les pasó comentar el día de cada uno y hablaban sin parar de los viajes que cada uno haría para las próximas fechas de asueto cuando llegase la navidad, todos querían volver a sus países y pasarla a gusto con sus respectivas familias y las fechas estaban a la vuelta de la esquina.

Al final de la velada se dieron cuenta lo tarde que era y se dirigieron a casa, la cual estaba ya en completo silencio y con los autos de todos en su respectivo lugar, los tres se fueron sigilosos a sus habitaciones sin decir más que gracias por aquella buena sesión de belleza y cena para los tres.



[*Oslo, Noruega*]

Ella con cuidado entraba a la habitación de Amélie, las maletas ya no estaban ahí y buscaba algo que le diera señales rápidamente mientras su hermana se despedía de su Abuela, quien le rezaba un sin fin de cuidados y precauciones y como sabía que eso le tomaría tiempo pensó buscar en su bolso de mano que estaba sobre la cama, lo cual no fue necesario pues al ver en el buró vio su agenda abierta, con unos datos muy interesantes que no dudó en anotarlos y salir de ahí.



[*Madrid, España*]

- ¿Gabrielle ya tenéis todo listo? No quiero que a la mera hora nos habléis y nos digas como siempre que algo te ha faltado, siempre os llamáis por eso.
- ¡Ya madre!, creo que no he olvidado nada y sí lo hago seguro es algo que puedo comprar allá, y los documentos ya los tenéis, esos siempre a la orden del día.
- Sólo porque viajaros a cada instante – decía su padre sentado en la estancia de la casa – que seguro también os andaría buscando.
- Porque habéis reservado el vuelo para salir de madrugada, ni podrás dormir, tenemos que irnos en escasas horas – la madre de Gabrielle preocupada preguntaba todo lo que podía, a pesar de que no era la primera vez que ella viajaría debido al trabajo que desempeña ya con su corta edad, tal vez la preocupación era que no viajaría ni con su representante ni con su padre y aún así no sería la primera vez. Ella sólo se limitaba a verlos con una sonrisa en el rostro sin contestarles.

Al cabo de un rato salieron para el aeropuerto de Madrid para dejar a su retoño.



[*Oslo, Noruega*]

- ¡No! Eso es ridículo tiene que ver alguno – alterada y al borde de los gritos decía por teléfono – ¿está segura? – ella esperaba con mala cara viendo por la ventana como se alejaba uno de los autos manejado por el chofer y mirando el reloj – ¿y a qué hora es el siguiente? – las puertas principales se cerraban y el auto se alejaba viéndose sólo un punto de luz a lo lejos – de acuerdo lo tomo…

Terminaba su llamada y buscaba al mismo tiempo en uno de sus cajones un juego de llaves. Ahora una imponente señora de edad avanzada entraba a la amplia (como todas) habitación.

- ¿Qué pretendes? – le preguntó viéndola apretar en juego de llaves entre sus manos con fuerza.
- ¿Qué?... ahm… – aquello la tomó por sorpresa y no tenía como responder ante ella, Olga Dekker Viuda de Mazur era: una Señora en toda la extensión de la palabra y llegaba a intimidar por la seriedad con la que se dirigía a la gente – Abuela yo…
- No me des pretextos – dijo ella posándose en uno de los sillones con suma elegancia – esos no funcionan conmigo, bien lo sabes – dijo la Señora Olga, Abuela de las hermanas Dekker – dime ahora a dónde te diriges y si le has avisado a tu madre – su tono autoritario hizo pensar dos veces la respuesta y/o la mentira que podría responder a ello.
- Abuela, yo sólo aprovecharé las visitas para poder ver a Bernardette en su propia casa – con tono sumiso respondió.
- Bien, tu Abuela también tiene el derecho, no me opongo a eso señorita pero quiero que tengas un acercamiento… – ante eso le dio la espalda rápidamente – Y TE ORDENO QUE NO ME DES LA ESPALDA NO ESTÁS HABLANDO CON CUALQUIERA.
- Lo siento – dijo ella en el mismo tono imponente que su Abuela – pero lo que me ordenas es fuera de esta monarquía y no es válido allá.
- Eres como yo – rió complacida por la actitud de su nieta – ninguna de tus hermanas, ni ningún Dekker han siquiera intentado refutarme algo como tú lo haces.
- Eso lo tomaré como un cumplido y que no me cuestionaras ni ordenarás hacer cosas estando allá.
- A qué hora te vas – dijo la Señora Olga levantándose lentamente del sillón.
- Antes del medio día.
- Muy bien, al menos no fue una locura de horario como el que ha tomado tu hermana. Mantendré al tanto a tu madre el día de mañana, ahora duerme, las veré en el desayuno – la Señora Olga la abrazo y le dio un beso en ambas mejillas, aunque era imponente también era cariñosa y amaba aunque no lo pareciera a todo su linaje Dekker, ellas eran su adoración a pesar de sus diferencias.



[*LA, EUA*]

Habían terminado un par de entrevistas y ahora estaban listos para descansar un rato dentro del hotel, la carga de trabajo se estaba haciendo menos cada vez y Jost les daba el resto de la noche libre para poder hacer lo que quisieran a su antojo, Tom no tardaba ya en proponer irse a algún bar por la noche mientras iba a la alberca del hotel bastante bien resguardados por su seguridad.

- Diablos, el sol aún pega bastante fuerte a pesar de ser ya tarde – decía Bill muy preocupado.
- Por qué vas por una sombrilla y te callas – preguntaba Tom.
- Que delicado salió – respondió Georg levantándose de la mesa para hablar por celular.
- ¡Y ahí va! – decía en burla Bill – a quién jodidos le habla ahora tanto y tan seguido – miró a Gustav – ¿es a la reportera?
- No tengo idea, la verdad – le contestó él con sinceridad.

Ellos lo veían a lo lejos reírse con su llamada, al parecer a quién le llamaba le había jugado una mala broma o algo parecido…



[*Magdeburg, Alemania*]

- Eres un idiota Hagen – gritaba al teléfono Fabiho – es aún de madrugada aquí infeliz.
- Lo sé por eso te llamo – decía con risas Georg – aquí aún está el bello sol pegándonos a todo lo que da.
- Y yo tengo que pagar por eso… no lo creo verdad, así que dime qué quieres que tengo que dormir.
- Pues nada, en particular, ¿has llevado mi auto al servicio?
- Sí y hablando de eso; ahí me encontré a Mariella, hermano creo que debes decirle qué es de ti porque la vi muy desanimada, sabes… y antes de eso me encontré con Kin y me ha dicho que o le dices o le dices porque si se entera por otro lado “adiós a la Mariella” – arremedó las palabras de Kin.
- Pero yo he hablado hace unas horas con ella…
- Yo no sé hermano, pero de que debes meterle velocidad a esto, debes…
- Bien como digas… cuando regrese la buscaré de acuerdo.
- De acuerdo, ahora si no es mucha molestia CREES PODERME DEJAR DORMIR.
- Oh princeso, tranquilo buenas noches…

2 comentarios:

oreo_effeckt dijo...

chincheron rancios!

Este capi así o más corto eh! ash, me chocas xD

ya quiero acción!!!

Como la que tendremos en el sillón!!! muahahaha XD

b@llen@ belug@ dijo...

oye si mucho preambulo no crees!!!! al grano al grano ajjajajajjajajja