12 de noviembre de 2009

Capítulo II [ Parte 3 ] - No hay forma de dar vuetla atrás .





- Que pena que no puedas dejarlo el día de hoy, porque nos iremos en mi auto.
- Da de gracias que mi padrino regresara en una semana a Magdeburg – tomó su bolso, Georg le abrió la puerta y salieron.
- Iremos a desayunar, de acuerdo – dijo él dejando avanzar a Mariella por las escaleras.
- Perfecto.

El andar de ambos por las escaleras de madera se escuchó, el pasar por la cocina seguirse de lado y el abrir la puerta a François se le hizo extraño y más, que, cualquiera que estuviera saliendo no pasara rigurosamente a la cocina a la sección de llaves. La regla era: el primero que salga de la casa utilizará el último auto disponible para irse, así que básicamente todos, usaban el auto de todos.
La puerta sonó cerrarse y François se estiraba tratando de ver el auto que salía en ese momento, un BMW en negro, que no reconoció, ni distinguió a las personas dentro se alejaba lento, hizo un gesto cualquiera y volvió a lo suyo…

- ¿Y bien ahora a dónde vamos? ¿tengo que ver a dónde me llevaras? ¿me preguntarás? – le cuestionó ella mientras pasaban por el parque donde se conocieron un día anterior y entraban a la avenida principal.
- Tu segunda pregunta es mi primera opción – le contestó algo distraído mientras espejeaba.
- ¡Eso es actitud!
- Iremos a un hotel...

Eso hizo que Mariella encogiera las cejas y mirara de reojo a Georg tratando de adelantarse a las palabras de él y a nada de maldecirlo por lo poco sutil que sonó aquello que dejó salir tan de pronto. Al no notar reacción de parte de ella, Georg rió un poco.

- Y ahí dentro hay un restaurante – giró su cara a verla disimulando su risa y ella torciendo la boca sin despegar la vista del frente.
- ¿Y justo ahí desayunaremos?
- ¡Aha! A menos que... tú quieras... – ella volteo al instante a verlo, sus ojos poco se veían debido al fleco, alzó las cejas atenta a lo que le diría – ir a otro lugar del que yo te propongo – terminó con una falsa sonrisa.
- No está mal tu idea veremos qué tan buenos gustos tienes Georg.

Se adentraron a la zona central de Magdeburg, al llegar al hotel el valletparking los atendió, el lobby era amplio y tomó súbitamente su mano para guiarla hasta el fondo donde pudo ver una gran terraza; un mesero ya tenía una mesa reservada “Buenos días Sr. Hagen” le dijo y acomodando la silla para Mariella. Las cartas ya estaban sobre la mesa y Georg revisó una al sentarse.

- Buenos días pondrías traernos dos jugos por favor – contestó Georg.
- ¿De qué será el suyo Señorita?
- Naranja, fresa y mango, por favor.
- ¿El de usted será de naranja?
- ¡Así es!
- ¡Enseguida! – el mesero se retiró.
- Bien, ¿qué desayunaremos Mariella? – preguntaba mientras seguía atento en la carta.
- Para acompañar el jugo será fruta, un omellete con queso y café para finalizar.
- Balanceado – repuso satisfecho por la elección y haciendo a un lado las cartas.
- Y bien Georg ¿Hagen? – y él confirmó – podrías explicarme el misterio de por qué viajas tanto...
- No es misterio sólo es una vida algo ajetreada la que llevo, pero nada fuera de lo común.
- Sigues sin responderme... – soltó con un dejo de desesperación.
- Lo sabrás a su tiempo... ¿qué harás este fin de semana? - le cambió súbitamente el tema.
- MMMM pues los fines de semana por lo general alguien propone una idea y si es lo suficientemente buena la llevamos a cabo.
- ¿Alguna vez has pasado un fin de semana sin ellos?
- ¡Por supuesto! – rió con evidencia – tampoco somos siameses – hizo una pausa para comer un poco de fruta – tenemos vidas y costumbres muy diferentes a veces necesitamos estar solos...
- Me suena tan familiar - la interrumpió – ¡sigue! – la alentó de inmediato antes de que se desviara de sus ideas.
- Imagínate si estuviéramos juntos todo el tiempo, alguno ya estuviera muerto... – sonrió – bueno no a tanto pero al menos de regreso en su país de origen sí.
- Entonces si te propongo algo para hacer todo el fin de semana ¿aceptarías?
- Si me defines “algo” con gusto lo pensaría... – soltó llevando sus pensamientos más allá...
- Me gustaría que fuera sorpresa o mejor que las cosas se fueran dando solas poco a poco...
- ¡No te entiendo! ¿No tienes un plan fijo como tal?
- ¡Así es! No soy de los que planea, solo una idea y trato de ver si se puede llevar a cabo con sutiles notas de música.
- ¿Romántico eh? – Mariella dejó sus cubiertos y se recargó en el respaldo de la silla.
- Y... no con cualquiera.
- ¡Gracias! – congratuló ella.
- Bueno hay algo que si está planeado ya...
- Dime, porque supongo que si lo dices así es porque lo puedo saber.
- Fabiho invitó a tu amiga Kin a comer.
- ¡Uh! Y seguro es tan tímido que no se anima a ir solo con la chica más bomba de mi grupo – se burló ella.
- ¡No seas tan cruel con él! – terminó riendo a la par que ella.
- ¿A qué hora será eso?
- Por la tarde tal vez una o dos... – dudó.
- ¡Ahhhh! ¿Y el resto de la mañana qué es lo que haremos?
- Si no te molesta, podrías acompañarme al estudio tengo que hablar con alguien para poder quedarme libre por completo el fin de semana.
- De acuerdo, no creo que exista algún inconveniente.

Terminaron de desayunar tranquilamente. Lo qué le dio la pauta a Georg que era hora de marcharse fue una llamada telefónica que recibió. Salieron del restaurante esperando en el motor-lobby el auto. Un grupito de chicas estaba congregadas cerca de ellos, una de ellas alcanzó a entonar un discreto pero sonoro “Es Georg... es Georg el bajista de...”, Mariella se distraía en su bolso buscando sus lentes oscuros por lo que no puso atención, el auto había llegado y la impulsó a subir de inmediato, lo más rápido que pudo.
Georg tomó su celular... la táctica de “estoy hablando por celular” funcionaba siempre para que las fans lo pensaran un poco más para que se le acercasen. Cerró la puerta de copiloto, sacó sus lentes oscuros se los colocó, le dio un par de monedas al chico que llevó su auto y se giraba para irse.

- ¡Georg! – dijo una de ellas amenazando con acercársele.

“Demonios ¡no! Ahora no...” dijo para el mismo simulando que aún hablaba por teléfono. Miró a las chicas y les sonrío falsamente y abordó su auto, que ya estaba encendido, de inmediato.

- ¡Qué lenta! – dijo otra de ellas.
- Lo siento, me dejó impresionada, además ¿quién era la chica que iba con él? – soltó con ese tonito peculiar de fan celosa.
- ¡No sé! – respondió una tercera chica.
- ¿Alguien tomó fotos? – preguntó mientras sus dos amigas le negaban con la cabeza a su pregunta.

Georg se había alejado rápido del hotel, Mariella no se percató en lo absoluto del incidente para fortuna de Georg, al parecer ese día el chico iba con suerte, las fans generalmente no se detenían si los llegaban a ver así tan solos.

Minutos más tarde Mariella reaccionó y le preguntaba a qué lugar se dirigirían de nuevo. Él por su parte no le decía mucho, sólo que era un amigo por el cual tenía que pasar para poder ir después al estudio, él espero paciente a que ella preguntara que tipo de estudio era al que se dirigían, pero ella no hacia tales, si Georg no pretendía decirle ella tampoco pretendía hurgar más allá de lo que él quería... eso comenzada a darle dolor de cabeza a Georg, otra chica en su lugar comúnmente haría más preguntas aunque por algún motivo se sentía aliviado de que no lo hiciera y lo conociera como un mortal más.

Saliendo de la avenida principal Georg recorrió un par de calles tranquilas, con casas modestas y se adentró al camino de una en especial, Mariella pudo ver a un chico impaciente esperaba parado en la puerta principal. Georg se detuvo justo ahí, deshabilitó los seguros el otro chico fue directo a la puerta del copiloto.

- ¡Ahmm! Lo siento – exclamó al ver a Mariella, quien le sonrío.
- ¡A la cajuela! – le dijo Georg.
- ¡Idiota! – le contestó el chico abriendo la puerta trasera.
- Mariella, él es un gran amigo, Gustav, Gustav ella es Mariella.
- ¡Hola! – se giró ella de su asiento para ver al chico y le sacudió su mano con gracia.
- ¡Un gusto! – le respondió el cortes.

De camino al estudio no mucho se dijeron, algunos comentarios que no llegaba a entender Mariella y en si no les ponía mucha atención. Ella estaba dándose cuenta por medio del retrovisor que Gustav le hacía caras a Georg, quien lo miraba riéndose por el espejo, causando unas leves risas en ella , nada que no le pareciera anormal, al fin y al cabo si ella estuviera con sus amigos estuviera haciendo exactamente lo mismo.
Su camino continuó por las calles tranquilas y poco transitadas, unos minutos más y llegaban a otra casa bastante grande o al menos esa fue la impresión que le dio a Mariella, al ver que Georg estacionaba el auto en un amplio garaje.

- Gustav te veo adentro – anunció Georg mientras bajaban del auto a la par.
- Te ayudo – dijo Gustav adelantándose a Georg para abrirle la puerta a Mariella.
- ¡Gracias!
- Estaré arriba con Benjamín – le dijo Gustav – nos vemos adentro – se despidió de ambos.
- Espero no tardarme – le decía Georg mientras caminaba por un caminito dejando detrás a Gustav en la puerta principal.
- ¿Esto es un estudio? – preguntó ella.
- ¡Así es! – y ella miraba desconcertada volteando a ver a Gustav entrar.
- Digamos que tengo un concepto muy diferente de un estudio – le decía mientras se quitaba los lentes.
- Te llevaré a la parte más cómoda a mi gusto de aquí.

Rodearon un poco la casa y llegaron a un enorme solario, con unos muebles en blanco que lo hacían verse muy acogedor. Su estructura era de altos ventanales en vez de muros. Georg abrió la puerta que difícilmente ella hubiera podido distinguir que lo era.

- Puedes tomar alguna revista o libro – le dijo mirando entre las revistas, de antemano sabia que revistas de chismes nunca dejaban en el estudio de manera que lo hizo con toda confianza - ¡prometo no tardarme! – sonrío y se adentró al resto de la casa.

Mariella observó su alrededor, parte de convivir con François la hizo ser muy observadora en cuanto a los detalles que la rodeaban y al mismo tiempo pensaba que al menos en la parte donde ella estaba no tenía cara de ser un “estudio”. Tomó un libro sobre la mesa, no vio el título sólo lo abrió en una página al azar y leyó para sí misma.

“Él siempre pensaba que el tiempo no se desperdiciaba sólo se invertía pero pocos seres humanos podían entender la magia de la misma...”

4 comentarios:

oreo_effeckt dijo...

hahaha inchi Hagen sutil!!

muy bueno, bastante bueno, no me quejare
pero aun...
esta muy cortooooo hahahaahhaha
XD!
Nah ya esta mas o menos XD!

Te amo comadre

[y a Mariella Abigail tmb]

.... Mon amicale .... dijo...

Dos cosas:En esta tampoco salgo y se me antojo el desayuno del "hotel" jajajaja..bye,,,,

ShI dijo...

Mi parny
no no no casi se madrugan a georg XD a mi se me antojo el juguito yom yom tu dale parny y al video también jajaja esas trabadas de la vida
ich liebe dich

Shaira beluga dijo...

Carajo tu manzanita no es mi amiga x_x