26 de noviembre de 2009

Capítulo III [ Parte 4 ] En su rostro hay un mapa del mundo.




Cerca de las tres de la mañana y a mitad de alguna canción Georg le susurró al oído “escapémonos”, la tomó de una mano y al ritmo de la canción la giró dejándola de espalda a él “¿Qué dices? Llegaremos a tiempo…” rozando su nuca le preguntó, Mariella asintió con un movimiento de cabeza. Salieron de la pista dirigiéndose al pasillo. Minutos más tarde estaban en el auto con rumbo desconocido para Mariella, el camino fue por la autopista.

- Ebria eres aun más seria – dijo él cortando el silencio.
- No estoy ebria – se rió – Sólo de pronto pensé en qué pudo haber querido Deieu para que Kin saliera tan deprisa.
- ¿Son gemelas?
- No son mellizas… Kin le lleva tres meses…
- ¡Ahhh!... ¿ósea cómo? – giró su cabeza y la miró tratando de encontrar coherencia en la frase.
- ¡Sí! Mira su historia es así como cómico-mágico-musical.
- De todo, no debe faltar ¡eh! – eso desató las risas de Mariella.
- La cosa es más o menos así: los padres de Kin, hicieron a Kin, pero al parecer su madre jamás se dio cuenta que estaba embarazada así que para ella todo era… ¡normal!
- ¿Y Deieu de dónde salió? – Mariella volvió a reír por los comentarios de Georg.
- Unos tres meses después; la Señora de Castella seguía utilizando su misma formula cuántica y fue cuando Deieu se hizo presente.
- ¿Entonces ahí si fue al doctor?
- Sí pero se sorprendieron, pensaron que Deieu no estaba teniendo un desarrollo normal y que el mellizo dominante era Kin, pero esta a su vez ya tenía tres meses de gestación y Deieu apenas estaba formándose, todo un caso muy sonado en España.
- ¡Mira lo que se encuentra uno por la vida!
- ¿Por qué vamos tan lento? Tu auto no es tan malo como para que vayamos a 100…
- ¡No voy lo suficientemente sobrio como para arriesgar la vida de una chica! – le guiño el ojo.
- ¡Ahhh! – respondió ella.
- En lo que llegamos platícame de tus amigos, de ti, ¿con quién te llevas mejor?
- En general con todos… pero conozco perfectamente a Ela.
- ¿Desde hace cuánto la conoces?
- Creo que de toda la vida, mis recuerdos con ella empiezan a ser tangibles desde el jardín de niños, aunque tenemos fotos juntas de más pequeñas.
- ¿Vivian cerca?
- ¡Sí! Ella en la acera de enfrente, nuestras madres poco se hablaban pero cuando supieron que cada una tenía una hija de la misma edad coincidieron más.
- ¡Seguro fueron al mismo colegio!
- ¡Desde luego! – con risas entonó – recuerdo que en segundo grado nos separaron.
- ¿Por qué?
- Ella llevaba mejores calificaciones y abrieron un grupo de excelencia y la decidieron mover y…
- Déjame adivinar – Mariella asintió – ella bajo su promedio y tú trataste de elevarlo – y enseguida rió.
- Efectivamente, fue un caos, nuestras madres fueron a hablar con el director y terminaron dejándonos en el mismo grupo en el que iniciamos.
- ¿Y cómo decidieron su futuro… bueno sus carreras?
- Desde el principio sabíamos lo que queríamos, siempre hemos tenido una identidad diferente. En el bachillerato empezamos a tomar clases optativas que a cada una nos llamaba la atención y fue como nos empezamos a separar un poco. Cuando entramos a la universidad, su hermano comenzó a viajar, mi madre dijo que quería regresar a Noruega, ¡después de casi 19 años!
- ¿No eres Alemana?
- Nací aquí y mi madre es Alemana pero los negocios de mi padre se quedaron en Noruega, él era de allá… – bajó lentamente la mirada.
- ¿Era? – preguntó él y Mariella le afirmó con la cabeza – lo siento… – quitó su mano de la palanca de velocidades y tomó la de ella – y después…
- Básicamente mi vida fue aquí, casi no íbamos a Noruega, sólo para ver a la familia y cosas por el estilo.
- ¿Tu madre quería qué te fueras con ella?
- Así es, y mi argumento para no irme de aquí fue la universidad, teníamos un mes de haber entrado.
- ¿Y cómo lograste quedarte o acaso convenciste a tu madre y no se fue?
- ¡No! Ella por desgracia tenía que irse y es donde entra el buen Xavier en acción.
- ¿Quién es él?
- Mi padrino, de quien te hablé por la mañana, en esa época sólo era el Director de Área de la Banca Central de Alemania.
- ¡Oh! Qué bueno que lo dices… fíjate que tengo mi estado de cuenta… – Mariella lo miró de reojo con una leve sonrisa y las cejas en lo alto - ¡no! Como crees, sólo fue una broma – sacudió él un poco sus manos que aún estaban entrelazadas.
- De todos modos yo no podría ayudarte, en dado caso sería Ela.
- ¿Y ella por qué?
- Resulta que mi padrino sale a mi defensa y habla con mi madre para que yo me quedase aquí con él, la convenció diciéndole que yo viviría con él para que estuviese tranquila y muy a su pesar aceptó; me mudé con Xavier y entre una “cena familiar” me preguntó por Ela y sus estudios, cuando platicamos que su especialización lo haría en la banca a Xavier le brillaron los ojitos…
- Me da risa como lo cuentas, me imaginé a uno de esos muñequitos que dibujan los orientales – decía Georg entre risas.
- ¡Tal cual! – Mariella afirmó – y le propuso a Ela entrar a trabajar en el banco, al principio algo sencillo; tendría un plan macabro para ella después y luego se le ocurrió la genial idea de que yo también podría incursionar en el negocio familiar.
- ¿Pero tú haciendo qué? ¡Si tú estudias cine!
- ¡Ahhh! Eso fue lo divertido del asunto, Xavier nunca me creyó que estuviera de verdad estudiando eso y cuando se dio cuenta que, no era nada buena en los negocios bancarios me mandó ¡a sacar copias! – como reflejó Georg estalló en risas.
- ¿Tan así?
- Básicamente era la secretaria de Ela.
- ¿Qué fue lo que te salio mal?
- ¡Todo! – admitió – incluso se dieron cuenta de que forma había entrado a la empresa, el punto es que mientras yo era la secretaria de Ela, mi padrino llevaba a cabo su “plan C”.
- ¡Espera! ¿y cuál era el plan A y el B?
- “A” Ela y yo en la empresa; “B” aún no te lo digo porque para ese entonces no lo sabíamos. Un día llegó él muy cómodo al departamento con la noticia de que recientemente había adquirido una nueva empresa, me quedé pensando qué tipo de empresa podría ser y para qué quería invertir en empresas si con la dirección del banco le bastaba para no tener vida social – Georg soltaba muchas sonrisas al aire por la forma en que Mariella se burlaba de sus antiguas circunstancias – después de un rato de palabras revueltas pudo decirme “He comprado un estudio de doblaje”
- ¿Estudio de doblaje? ¿Qué tienen que ver con un banco…?
- Lo mismo pensé hasta que sobre entendí que me estaba cumpliendo un capricho o en palabras empresariales “pensó en un lugar en donde realmente pudiera yo trabajar”
- ¿Qué más le pides a la vida? – se burló.
- Probablemente nada… comencé con trabajos sencillos y Ela por su parte se acopló de inmediato a las labores dentro de la empresa y fue ahí donde entró el plan “B”
- ¿Más lujos y caprichos para las señoritas?
- ¡No! ¡no te burles! – exclamó como si no tuviera él veracidad en sus palabras – Xavier tomó otra área dentro de la empresa y nos avisó que a partir de ese momento viajaría constantemente por toda Alemania y nomina a Ela como su asistente-escudera-personal residente en Magdeburg.
- En pocas palabras: la entrenó y la usó – enfatizó él.
- ¡Sí! – ambos rieron – ¡pero no le digas! Podrías herir sus sentimientos.
- Lo prometo – alzó de nuevo la mano que tenía entrelazada con ella – y seguramente las fiestas con tus amigos eran de lo más común ahora que vivías sola.
- ¿Te refieres a los chicos que te presente ayer? – Georg asintió con la cabeza – a ellos aún no los conocíamos y afortunadamente no viví sola, Ela se mudó conmigo y una vez estables llegaron al departamento dos autos, con escusa de que así podríamos movernos fácilmente por la ciudad como las futuras empresarias que seriamos.
- ¿No le quieres decir qué yo también me mudo al departamento?
- ¡Si quieres! – exclamó entre risas – créeme lo que menos le importa a Xavier es el dinero, pero no creas que todo fue lujos y comodidades así como eso nos llegó, la carga de trabajo en las empresas aumentaron a eso anéxale las tareas, presiones y demás que con llevábamos con la escuela.
- Me alegra escuchar que no todo es lujo en su vida, eso es algo muy bueno.
- ¡Sí! él nos ha enseñado a valorar el trabajo y sobre todo el esfuerzo más que el valor del dinero…

Georg detuvo el auto, Mariella reaccionó, la plática había hecho que el tiempo se fuera sin sentirlo. “Hemos llegado” dijo de pronto Georg.

2 comentarios:

Lev dijo...

Y que nombre tendra el hotel?

Hoy vengo disfrazada de mi Autor favorito xDD


te amo comadre <3

shaira beluga dijo...

ooooorale.. que buenos tiempos del kindergarten pasamos!! jajajaj XD ... pero"un grupo especial" oyeeeeeeeme noooo jajajja dios q cosas jajaja me rei mucho con este mi parny... tu dale!

pd. me senti usada! jajajajaj pero escudera a fin de cuentas jajajaj