4 de agosto de 2010

Capítulo XX [ Parte 3 ] Esta casa es un circo.





Dicho todo aquello por mi hermana y quedando las cosas un poco más claras abordamos en tres diferentes camionetas, apodadas rápidamente entre ellos como “la carroza de las princess”, “el Clan Castella” y la de “los raritos” donde iban: François, Jean Paul, Chris con Ehsan que se divertía haciendo mancuerna con los chicos mayores. En la casa lo primero que nos recibió fue un servicio de bufete, al cual fuimos a atacar de inmediato. En sobre mesa una nueva batalla campal en mi contra se organizó...

  • ¡Miradla! ¡Miradla! Ya se cree mucho ¿no? – Deieu llama la atención de Kin que tiene a su lado derecho.
  • ¡Obvio! – le dice Gabrielle del lado contrario – es una princess... – ondea su largo cabello y remata con un: – ¡hum!
  • Seguro que sí, sois una pija, al rato con que no se os quiera poned de “Reina” porque vosotros le bajáis los humos de la chabeta enseguidita – chasquea los dedos de forma rápida y petulante.
  • Entonces debemos comenzar por tu hermanita – por ahí se escucha la voz de Jean Paul y de inmediato Gabrielle respinga ante su atrevimiento – a la modelito de repente se le sube la nube al cielo.
  • ¡Uy no! Eso si os lo debemos tío. Gabrielle desde que habéis pisado la cuña ya lloraba: “Cuñashhh, Cuñashhhh” – eso sin duda desata muchas risas y por un momento me siento aliviada de no ser el centro de atención y burlas.
  • Cómo sea... ¡Ay amiga! Os hubieras dicho lo que sois con claridad y te hubieras ahorrado tanto teatro de vuestra parte.
  • Tomaré eso como una disculpa Kin – le dice Amélie.
  • Mmm, no maja, si no habéis sido una disculpa – Kin suelta y las risas no se hacen esperar.
  • ¡Mariella defiéndeme! – me empuja para que diga algo.
  • ¿Qué quieres que les diga? Son tres contra mí...
  • ¡Cuatro! – mi frase se interrumpe por el tono de voz de Carlo desde el otro lado de la mesa. No puedo hacer más que negar con la cabeza, yo sola me metí en este embrollo ¿cierto?
  • ¡CARLO YA QUIETO! – en tono más que furioso le ordena Ela, por supuesto él se queda pasmado y ella trata de alinear sus chacras bebiendo una infusión de varios tés.
  • ¡Woh! Eso no funciona ni con Max – François en una esquina hace audibles sus pensamientos y eso si me causa verdadera gracia para todos.
  • Y hablando de eso, a dónde fueron a parar los cuadrúpedos – alguien pregunta pero no distingo quién es. Al mismo tiempo todos comenzamos a levantarnos de la mesa y unos ya dan varios recorridos por los lares.
  • Están ya en La Casa Real – alzo la voz.
  • ¡Vamos a ir a una casa Real! – sorprendidos en coro dicen más de uno pues creo que también se me pasó ese detalle y que sólo estaríamos en la casa de resguardo por unas horas. ¡Ups!
  • ¡Y con La Reina de Noruega! – enfatiza el pequeño Ehsan.
  • ¿Qué me voy a poner? – escucho el lamento de François cercano a mí – pero... pero... ¿cómo debe ser mi outfit?
  • ¿Qué se hace cuando vas a una Casa Real? – se posa frente a mí y poco le falta para sacudirme de su emoción, Egan – ¿Hay protocolos? – me destantea como me habla. Todos ahí vienen y van de un lado para otro y a éste se le ocurre plantarse frente a mí cuando tengo grandes cosas que pensar.
  • ¡Tú! Poned esto – Gabrielle sale de alguno de las habitaciones. Señala a Jean Paul que muy obediente camina hacia ella – ¡No! ¿qué estáis pensando? Venid acá – su atención ahora se centra en Chris que se muestra con unas bermudas de playa y un saco que desde luego poco combinan – ¡No uséis eso! Vas con La Realeza – en el tono más pavoroso de diva que pudo sacar le recalca.
  • ¡Ubícate! – de repasó le dice Amélie con un dedo señalando su sien.
  • ¡Quitaos eso! – Gabrielle con tono despectivo le enfatiza a Chris. Descubre que cerca de ella hay un espejo y bastan sólo dos segundos para que pose su atención en ella misma – ¿Esto combinaría...? – Deieu pasa a un lado suyo y la mira derrochando vanidad frente a su reflejo – oye, ¿esto se me ve bien? – le pregunta y Deieu simplemente la ignora – Carlo, quitad me estáis tapando en el espejo – alega, de un momento a otro pasando de todas las formas posibles de un dialogo a otro con todos los que ve a su paso – ¡Hey! ¿A dónde id con eso? ¡Ni os ocurra usar eso! – y a lo lejos sólo escucho sus grititos desesperados, ahora alega con Kin. Camino resignada, del circo que se ha convertido la casa. Busco cualquier habitación disponible para que me pueda arreglar sin que Gabrielle me persiga o critique por mi atuendo y alcanzo a percibir la respuesta que le da Kin.
  • ¡Pero se me ve bien!
  • Y os he dicho que siempre me avisad cada que tomas algo – y esa, es la voz regañona de Deieu – y mirad que siempre tengo que ser yo...
  • ¡Ay, ya te os pusiste una vez! Seguramente ya no lo haréis – la interrumpe y a pesar de que he cerrado la puerta puedo seguir escuchando sus peleas...
  • ¿Quién tenéis mi cepillo? ¡Kin!
  • ¡Ay debe estad en mi maleta! – con un tono de desfachatez total ella le responde a su hermana la más pequeña. Viéndolo desde otro punto de vista, estas tres últimas semanas el tenerlas juntas, era deleitarse cada mañana por alguna pelea de quién tiene que y por qué.
  • ¿Dónde estáis mi zapato? – Ahora se escucha de nuevo a Deieu. Salgo de mi habitación y en pasillo me encuentro a Ehsan peleando con el nudo de una corbata.
  • Quítate eso pequeño – le digo detrás de él – ni te combina y ni lo necesitas – me mira aliviado y de inmediato retira la corbata de su cuello y la cuelga en una de las lámparas empotradas a la pared.¡Ay creo que lo habéis usado ayer! – en el marco de la puerta Kin, quiero imaginar, trata de huir de su propia habitación...

Y durante dos horas la gente ahí estaba entre histérica, eufórica, elevada en ego y demás, Gabrielle se dio la gran vida utilizando a más de la mitad como sus muñecas, escudándose de que ella era la chica fashion del grupo. Después fue hora de ir a La Casa Real para la cena que ya nos esperaba con toda familia. Familia la cual, no estaba segura exactamente de quiénes serían los presentes, los ubicaba por nombre y referencias de cosas que contaba Amélie constantemente pero en cuestión física, sí andaba un poco perdida.

En la recepción me informaron que los canes, ya se daban “la vida Real” en uno de los jardines traseros. Comenzar a comunicarme en noruego después de bastante tiempo era como desentumirse después un largo periodo de haber dormido. No me era difícil en lo absoluto, hasta eso, puedo presumir de haber sido la más hábil de las tres de mis hermanas para poder hablar el idioma pero sin duda la más renuente a hablar de ese modo. Mis amigos fueron ubicados en uno de los salones principales, esperaríamos un poco más a que se acercara la hora de la cena para poder. En cuanto Eleonore nos vio se fue contra Amélie, Ela y sobre todo a mí. Palabras como: “mira cuánto has crecido” (que lo sentí más a una burla que a un halago), “todos aquí te han extrañado todo este tiempo” y la culminante: “Tabatha es idéntica a ti” fueron las que me sacaron la primer sonrisa desde que había pisado este país. Un suspiro profundo y dejé que ahora acosara a Ela y Amélie fungiera de traductora en tiempo real. Volví a prestar atención a los bajos murmullos que provenían del clan Castella, por supuesto Egan engalanaba los diálogos incoherentes.

  • Ay, oigan mirad, cómo que venimos muy arreglados ¿no? Mirad a “La Reina” como andáis, estáis como bien pero ¡no! Ósea...
  • ¡Sí! Yo también pensé – dice Carlo se hace participe de la confusión de los demás, siendo que él sabe perfectamente quién es de quien hablan – ...que siendo como “La Reina” vendría más a la ocasión, ya sabes ¿no?– imita el tono de voz de Egan. Lo miro fijamente y se queda callado.
  • Es Eleonore, el ama de llaves – les digo a todos para que dejen sus equivocas conjeturas.
  • ¡Ah pues por eso os decía yo, ven! – rectifica Egan a todas sus palabras y los demás sueltan risillas.
  • ¡Te estoy diciendo! – Jean Paul a un costado suyo le da un leve empujón – que te comportes.
  • Ya cállate…
  • Cállate…
  • No, por eso tú… – las vocecillas de varios hacen bulla.
  • ¡Sí deberías... – dice Ehsan.
  • ¡Sí Egan callad! – le suelta un manotazo Deieu.
  • ¡Oigan! No es mi culpa – se defiende él.
  • ¡Se callan todos! – Ela nos grita aún de pie con Eleonore y todos de inmediato guardan silencio y recobran una postura erguida. De pronto con tanta propiedad Egan se levanta de su lugar y se acerca a nosotras.
  • Escuchad Elenita – con un paso de sobremanera seguro se acerca a Eleonore directamente – Elenita Moore ¿verdad? Se me apetece café y un vaso de hielos – la mayoría se queda con un gran signo de interrogación en la cara con respecto a lo que dijo Egan en castellano pero hábilmente Eleonore le responde de la misma forma.
  • ¡Joven existe un protocolo! – lo mira con cara… digamos que sólo o miró – y sí sois consiente se le destemplaran los dientes con un café y un vaso de hielos.
  • Eleonore – me dirijo a ella – sólo, no le hagas caso…
  • ¿Café y un vaso de hielos? – le preguntan varios a diminuta voz – Eso qué Egan.
  • ¡Qué! Se lo escuché a un guía en un tour por Europa hace un par de años…




Amélie Dekker...


En el salón cercano al comedor principal fue donde nos ubicaron a los 12, que sin duda entre plática, preguntas y cuchicheos el volumen de nuestras voces por tiempo se perdía y debíamos alzarla un poco. Con todas las ocurrencias que soltaron durante el día no me sorprendería que la cena fuera singularmente épica. Carlo ya había pagado su deuda de los 50 €. Era un placer hacer negocios con ese hombre a costillas de mi hermana.

Entre tanta algarabía a lo lejos alcance a Percibir muy leve la vos de Eleonore que decía que la Abuela estaba por entrar pero algo más que la notificación que se perdió ente lo alto de nuestras voces me llamó la atención…

Era Gabrielle, que se puso de pie, estaba ubicada a la mitad del salón en uno de los amplios sillones. Nadie hasta ese momento lo tomó, quiero suponer, en cuenta; que ella, aún portaba su largo abrigo con el que llegamos de la casa de resguardo, es más puedo asegurar que nadie se percato de cómo fue el look final de mi amiguita y aunque comparto el suculento gusto por la moda al igual que ella, esto nos dejaba sin palabras o rectifico deja sin palabras a Mariella y Ela, que viendo como transcurren las cosas solo veo como se hace chiquita, muy chiquita en el asiento que ha tomado. En cámara lenta pasa aquello, su larga gabardina iba descendiendo de su cuerpo, lo único que le veíamos eran unos altos botines en color negro que contrastaban con un impecable blanco de la tela que conformaba el diminuto conjunto que su cuerpo amoldaba, con un escote pronunciado cerca del ancho cinturón que llevaba a juego de sus zapatos sobre su estrecha cintura y el largo y bien ondeado de su cabello la hacían verse bellísima y lista para una pasarela pero no para una primera impresión con la Reina, sí lo admito también me sorprendí, un par de metros a ese conjunto si le faltaban aunque no sé que me daba jubilo, el ver la paranoia de mi hermana y su amiga o la cara de la Abuela y mi Madre entrando y presenciando tal derroche de glamur por Gabrielle; en sus caras se leía claramente: Pero qué estaba pensando cuando se puso eso. Desde luego que las caras de los chicos ahí presentes se descompusieron y como gran súper héroe Egan ya hacía una más del día…

  • ¡Ay Hola mucho gusto! ¿qué tal? Buenas noches, en España os damos dos besitos uno en la derecha, uno en la izquierda – sí, tenía que ser él, el atrevido que se arriesgara a tocar a la Reina de Noruega. ¿Por qué no?
  • Ponle el saco de nuevo encima… – musita Malle con los ojos cerrados.
  • Mejor aún manda a La Guardia Real a que saquen de Egan – en el mismo tono hago que mire hacia ellos y se queda más que perpleja.
  • ¡Qué no sabe que a la Reina no se le toca! – con un ligero tic en el rostro de puro estrés, del otro lado mío Ela apenas si puede pronunciar.
  • Están viendo que mi Abuela no me quiere – Malle alcanza a soltar en un suspiro mientras echa la cabeza hacia tras contra el respaldo del sillón.
  • ¡Te lo advertimos! – con un tono muy seguro y ya más recuperada le espeta Ela a Malle que para nada le ayuda, sin duda es muy gracioso. De ante mano sabía que la Abuela no le diría nada pero verla sufrir era bastante divertido – ¡Tú te lo buscaste!
  • Joven – la Abuela le hace un ademan apartándolo de ella.
  • Egan su Honorable Alteza, mi nombre es Egan – hace reverencias y mi Madre lo mira con bastante gracia.
  • Egan, por favor ven conmigo – es mi propia Madre quien aleja a Egan a un perímetro permitido de la Abuela, sutil como ella sabe serlo, paciente con los que poco entienden de las reglas de La Realeza pone poco a poco orden con todos nosotros para ir directamente al gran comedor…

Bueno a decir verdad, la cena no fue tan fatalista como lo imaginamos Carlo y yo, así que esta vez nadie ganó absolutamente nada debíamos encontrar alguna otra buena situación a futuro en estos prometedores días que subiera la oferta a 100 € pero él era tan meticuloso y calculador que no caía a la primera provocación que se nos mostrase. Después de la poquitísima plática que tuvieron con la Abuela y cerca de las diez de la noche a cada uno se les fue asignada una habitación. ¡Oh sí! Esta vez no habría nada de “habitaciones compartidas”, no, no, no. Lástima por un par de ellos que después de tres semanas juntos y tener que adecuarnos a espacios reducidos pero divertidos, aquí había habitaciones para aventar al cielo y cada uno poseía una. Yo cómodamente regresaba a la mía, que tanto extrañaba ¡Sí que sí!




Kin Castella…


Que aburrido pensad para mis adentros por estáis separada de mis hermanas y además en una habitación enorme. Lo que si habéis que aplaudirles era la habilidad de estos majos para mover vuestro equipaje de un lado a otro sin que os percatemos ¡qué servicio tan opulento! Pero aún así me sigo aburriendo, además que bobería mandarnos a la cama tan temprano y una sola persona pagaréis las consecuencias…

Giro el picaporte lentamente, poco recordáis a que habitación se ha metido ella, era la de… la izquierda, sí, sois esa, todo iba perfecto hasta que a mitad del pasillo un monstro de esos que se hacéis pasar por los de La Guardia Real se cruza en mi camino.

  • Miss, god natt. Kan jeg tilby en tjeneste? – ¡por los imperios de Doña Sofia! Cómo coños dijo Mariella que se contestaba – Er du godt? – repite el grandulón y lo primero que cruzáis mi mente sois…
  • ¿Agua? ¡Vant! ¡Vant!* – seguro eso lo distraería se iría y no molestáis con su idioma extraño…
  • Du vil, hva? Beklager – ¡Ahhh! Este tío pretende hacéis las cosas rudas, carajo.
  • ¡Vant! – hacéis señas con mis manos simulando tomad un vaso y llevármelo a la boca.
  • Jeg ringer husholdersken, for hjelp.
  • Pero os que sea ¡Vant! Rica y deliciosa ¡Vant! Simple de preferencia – una vez que se alejáis el tío ese que traerá el agua, llego a la puerta deseada. Doy un par de golpeteos con mis nudillos – ¡Mariella! ¿Mariella? ¡Mariella!
  • ¿Qué haces aquí Kin… – no dejo que termine su pregunta y me lanzo a ella.
  • ¡No puedo dormir! – con mi mayor felicidad de volverla a ver, sé que a ella le da como a mí. Me mirad con sus ojitos, esos que no denotan nada de felicidad – ¿Qué?, no puedo dormir hacéis a un lado… cuéntame desde hace cuánto no pisáis tu habitación.
  • ¿Qué haces aquí? – cierra la puerta y camina lento hacia vuestra cama hasta sentadle en ella.
  • ¡No me gusta mi habitación!
  • Pero…
  • ¡Me gustáis más el tuyo! Hacéis a un lado. Carlo dijo que sois bonito ¡Y, yo, le creéis! A ver qué tenéis aquí – me movéis a una gran puerta cerca de la cama – ¡Ay! mirad que bonito vestido, como el que habéis usado Gabrielle hoy en la cena…
  • Hace años que no abro ese armario, Kin deja ahí.
  • ¿Qué sois esto eh? – de pronto, que sólo habéis sentido lo estrepitoso del mundo sobre mí y el quejido de Malle también.
  • ¡Ouch!
  • Quitaos las cobijas Malle, que no podéis respirar – con voz apenas audible de la impresión me he quejado. Una vez que Malle habéis logrado liberarme espeto.
  • Kin vete a tu cuarto.
  • ¡Ay ya voy! – cabizbaja camino a la puerta y recuerdo que de pronto si sentid un poco de sed – Decidle a tu mayordomo que me lleve agua.

Salid de la habitación de esa guapa como niñata regañada, ni mi Madre hacéis lo mismo, en fin, sólo quedad una opción para pasarla bien por esta noche y golpeo de nuevo mis nudillos contra otra de las puertas del pasillo.

  • ¡Deieu! ¿Deieu? ¿Deieu? – abrid sin esperar vuestra respuesta y camino a la cama – Hacéis a un lado. ¡Hacéis a un lado! – con tristeza en voz le recito.
  • Ya estáis aquí vuestra hermana…
  • ¡Awh! – la niñata esa me habéis ganado la idea – Deieu pero la cama sois muy grande – con tonito suplicante me expreso.
  • ¿%/2$”(*]! – entre dientes soltáis ruiditos – bueno pero no me abrazad.
  • ¡Jah! – justo en el momento que lo decid, lo haced.
  • ¡Dejáis mi oreja en paz! – gritonea pero ya no le quedáis mucho que alegar. Así que los tres cochinitos estáis en la cama, muchos besitos os dio su mamá…

. . .


₪ Qué se tratan de decir en noruego:
  1. Miss, god natt. Kan jeg tilby en tjeneste? = Señorita, buenas noches, ¿Puedo ayudarla en algo?
  2. Er du godt? = ¿Está, usted, bien?
  3. Vant (en realidad la palabra correcta es Vann, que significa Agua) = Ganó.
  4. Du vil, hva?, beklager. = Desea, ¿qué? Disculpe.
  5. Jeg ringer husholdersken, for hjelp. = Llamaré al Ama de llaves, para ayuda.

₪ Ahora si se preguntaban que atuendo usó Gabrielle para asustar a la Reina de Noruega:

* Gabrielle sois la maja que estáis vestida de blaco ¡Obviamente! xD CLIC PARA HACER MÁS GRANDOTA (la modelo Frida Gustavsson)


₪ Y porque seguramente se preocuparon del por qué no publiqué a tiempo e incluso me di el lujo de bloquear el blog aquí la respuesta:

La "atrevida persona" a la cual le debemos mucho de estos últimos capítulos por su gran ingenio en conjunto con el de otra "más esclavisante persona" y el mío, que eso ahora no es el caso... la primera, se quejó de su FIC-ROSTRO y como es su FIC-PERSONAJE y yo soy una BUENA PERSONA le he de cumplir su FIC-PETICIÓN y me he pasado la mayor parte de la tarde buscando una nueva FIC-CARA mientras también escribía y perdía el tiempo en el Facebook xD ¿por qué no? y bueno, entonces hemos de editar la portada de ESTE SU BLOG y la ficha del FIC-PERSONAJE que esta vez elijo su cara más por la actitud de la actriz y su mayor trabajo conocido hasta el momento que por el parecido que pueda tener con la modelo y fic-melliza Freja Beha Ericshen. Y espero quedes FIC-AGUSTO porque ya no hay más FIC-CAMBIOS ni FIC-CANCELACIONES...






4 comentarios:

Karla Díaz dijo...

jajaja!!!
muy bueno!!!
el clan Castella es la onda, nada sería tan divertido hasta con Egan jaja!!
El encuentro con el mayordomo! jajaja! agua majo! que soiós sordo o tonto coño!!! mirad a-g-u-a! ay malle dile que quiero agua! jaja

y AH que FIC-exigente! salio!!
pero estpy FIC de acuerdo con la nueva FIC-Cara el FIC personaje!
quién te quiere jaja!!

shaira beluga dijo...

ay no q cosaaaaaaaaa XD

jajaja entre el "carlo quedate quieto" ( ni Max hace eso XD) y el "por los imperios de Doña Sofia o Reina Sofia" jajaja no se pero me carcajee jajajajaj

ESa Kin si se lleva laaaaaaas palmas jajajajajjajaja..

pd. ay yo quiero una vida de fic-can XD jajajajaj

oreo_effeckt dijo...

jaaaaa hahahahahaahaha xD

ya se me olvido lo que iba a poner...

ah si¡.....


sobre la nueva cara del fic.... ps ésta está mejor, la otra la verdad ni me gustaba xD

y yo entre y dije: PERO QUE COÑO LE PASO A LA PORTADA!

pd: voto por un diccionario de modismos españoles que luego no entiendo LOL

Harlu dijo...

XD!!

¡Mi abuela no me quiere! XD

Hahaha. Muy bueno el capítulo, muy nice UwU Hahaha ¡Cómo me gustan los aires reales que se dan éstos niños! Ah, y tmbn los cuartos que se ve que podrías meter un elefante ahí. Me gusta eso ^^

¡Besotes amádre y excelente capítulo!