23 de noviembre de 2010

Capítulo XXVIII [ Parte 4 ] Muriendo por ti.



Poco antes de que saliéramos del avión Xavier acaparó toda mi atención mientras una enfermera revisaba el estado de Amélie y la bebé, tenían ya siete meses y viajar en avión no era lo más indicado para mi hermana pero la situación lo a meritaba.



- ¿Te has dado cuenta en el estrés en el que vive Angelina?



A primera instancia no me saltó el nombre en mi cabeza pero después recordé la manía que tenía Xavier de llamarte por tu nombre completo si podía o el primero que se le viniera a la mente. A quien se refería era a Ela.



- Ni siquiera tuvo la decencia de llamarle por teléfono y felicitarla por su cumpleaños, por andar de noviecita con Georg – dicho eso por mi hermana, todas las miradas se posaron en mí de inmediato.

- ¿Es verdad eso? – sobresalta la voz de mi mamá.

- Te explico las cosas en calma cuando estemos en casa ¿sí? – ruego para Sophia.

- De acuerdo, ¿Cuánto tiempo tienes antes de que regrese Georg?

- Volverá en quince días.



Contesté con pesar. Me había acostumbrado fácilmente al calor de su cuerpo, generalmente desnudo, cuando caía la noche y era la hora de dormir. Era fácilmente extrañar algo a lo que en pocos días me resultaba tan cómodo además de que aunque no consiente de algún modo ya le pertenecía de una forma más sería.



- ¿Crees que haya hecho mal? – me pregunta Xavier mientras vamos saliendo en orden uno detrás del otro del jet.

- ¿A qué te refieres exactamente? – cuestiono mientras tomo una pequeña valija con bastantes regalos que la familia le ha hecho a Moniquée.

- Dámela, no te preocupes yo me la llevo – Andreas detrás de mi amable me retira la valija. Asiento con la cabeza y miro de nuevo a Xavier.

- Cité a Angelina justo a esta hora, justo hoy, justo aquí para enviarla directamente a Japón.

- ¿A dónde? – sin querer mi voz resuena alto, pero la sorpresa es mayúscula.

- A Japón fue el primer lugar que se me vino a la mente – inocente me responde.

- ¿Para qué? O ¿Por qué hiciste eso?

- Te digo que esa pequeña mujer vive en un estado de estrés incontrolable…

- ¿Y? así siempre ha sido ella – reniego.

- Necesita descansar del trabajo, de ustedes, de su prometido, de los preparativos de la boda…

- Y por eso se te ocurrió mandarla a: ¡Japón! Así nada más, ¿la quieres matar de un infarto? – escupo – falta un mes para su boda.

- ¿Hice mal?

- Probablemente…



No sabía que más decirle. Cómo se le ocurría mandar a la chica cuyo cuarto nombre es “estrés” y su tercer apellido “perfección” a Japón a unos cuantos días de su boda, vaya que Xavier sabía muy poco de las relaciones hombre-mujer. Con más calma me explicó que la mandaría a Japón a revisar estados de cuentas sin mayor y absoluto problema, cosas que podía hacer desde acá pero si lo hacía aquí probablemente llegaría en estado de coma a su boda.

Cuando llegamos a la sala de espera, había todo un mitin reunido. No faltaba ni uno. Todos estaban ahí presentes cuando pasé lista y conté cabezas. Sí, todos estaban presentes y muy sentados. Pude ver una cara de enfado en particular, no la saludé como debía, éramos un total de quince personas congregadas en una sala de espera y saludarnos era toda una faena. Cuando por fin logré acercarme a ellos pude ver por qué el semblante.

Kin en todo momento siendo escoltada y vigilada por la mirada de Fabiho para cualquier cosa que ella hiciera, así fuera respirar, lo mantenía en un estado de nervios. La otra por su parte vivía frustrada y enfurruñada. Con ayuda de un par de muletas se puso de pie, al igual que Deieu, en cuanto la vio y Fabiho que la ayudo para colocarse una de las muletas.



- Yo puedo – contestó de manera tajante para Fabiho.

- Ten cuidado – respondió él con su infinito tono enamorado con el que siempre le hablaba a Kin.

- ¿Qué te pasó? – pregunté asombrada.



El hecho de que Kin tuviera que estar inmóvil de alguna manera, fuese la que fuese. Era un mal presagio para todos los que la rodeaban. Ella, era de las personas saltarinas, activas, juguetonas, hiperactivas y más dramáticas que existen en este planeta. Eso se traducía a que ella debía estar ocupada en algo o por su aburrimiento mataría de estrés al que tuviese cerca. Es más tan sólo tenerla en, ya no en cama, sino en casa por un simple resfriado era mortal. No paraba de llamarnos a nuestros trabajos pidiendo un poco de atención para ella.



- Te explicáis cuando todos os hayamos salido de aquí – su tono fue de resignación – mientras sólo síguenos la corriente. Me quejé con un ruido desde la garganta.

- ¿Cómo si eso me fuese difícil? – le respondí al mismo tiempo que Deieu me daba un folder – ¿Qué es esto?

- Vuestro currículo – respondió prontamente Deieu – os hemos tomado la molestia de hacedlo por vosotras, en cuanto conocimos que has viajado con la Reina ¿Nos la saludaste? – no me quedo más que poner los ojos en blanco por su descaro.

- Ahá como sea – interrumpió la enfadada Kin – tenéis que actuar ahora.



Aquella orden, daba el indicio de algo que tramaron y que debía ser la segundera o un comodín para tener algún punto extra de que lo que fuese que pidieran no se les iba a salir de control por completo o encubrir que lo exagerado que querían por mi presencia no lo fuera tanto. Nos acercamos a donde estaba otra de las enfadadas de la tarde: Ela. Hacía ademanes de estar leyendo una revista de esas de negocios que dejan aquí botadas para que no te aburras y al contrario sólo te aburren más, traía sus lentes de lectura puestos, aquello indicaba que su mal humor era elevado.

Mientras caminábamos y la otra cojeaba para adaptarse a las muletas abrí el folder, su contenido, como era de imaginarse era exagerado. La primera página en si ya era ridícula. Era un membrete sacado del redactor de la computadora, sumamente infantil. El nombre: Asociados por el bien y no el mal. La segunda hoja tenía una fotografía mía recortada de alguna otra donde seguramente estábamos en alguna fiesta o reunión, yo ahí aparecía con la mejor de mis sonrisas. Justo después de eso venía otra ridícula descripción que leí entre líneas de que era una mujer muy segura de mí misma, sabía defender mis propósitos, no dejaba que las cosas o personas a mí alrededor se salieran de control. Sí efectivamente me querían de apoyo.



- Oye majita – le habla Kin tratándose de sentar a un lado suyo – ya no estéis así como frustrada. Mirad que aquí hemos traído la solución a todos vuestros problemas.

- Tú ya lo sabías ¿verdad? – su inquisidor dedo me apunta y el yugo de su mirada me estrangula mentalmente – sabías que Xavier iba a hacer eso y por eso te escondiste.

- Es que Ela, yo no… – a trabas le conteste. Definitivamente no sabía nada, hasta hacia pocos minutos pero era genial lo que pensaba – no mal intérpretes las cosas. Xavier sabe por qué hace las cosas. No te enfades conmigo, por favor – supliqué como sí ahí yo fuera una mártir más.

- Por eso Ela, os decimos que tenéis la solución en vuestras manos para ti – Deieu habla y le extiende su folder.

- Este sois mío – Kin hace lo mismo y como títere lo hago yo.

- ¡Y el mío! – la impulso a tomar el mío para que lo lea primero. Si el mío estaba lleno de locuras no me quería imaginar lo que el de ellas decía.

- ¡No! – gritó al cabo de unos minutos después de medio leer los tres currículos – Definitivamente ¡No! – todos en ese momento nos miraron confundidos por el tono irritado de Ela.

- ¡Vamos, maja! Admitámoslos no podréis hacer tantas cosas como queréis estando en la lejanía de Japón con esa gente de pequeños ojos.

- ¡Anda Ela! No será tan mala idea – ignoro de lo que realmente se trata todo esto pero seguro eso la convencerá y esperan esas dos que le diga – nos encargaremos de todo. Tú sólo deja el estrés en el que estás metida que todos tus amigos podemos hacerlo…

- Sí bueno, suena razonable…

- Mirad no sois tan difícil – corta Kin el dialogo de Ela.

- La verdad es que sólo falta un par de cosas, asegurar otras. De todos modos Carlo sabe perfectamente que hacer y yo volveré pronto.



Al menos “habíamos” lo grado que se tranquilizara y accediera a viajar a Japón de un mejor humor, si Carlo ya sabía lo que teníamos que hacer eso iba ser suficiente para mi… y los demás involucrados en lo que sea que nos haya metido Kin.

Después de un lapso de no más de media hora salió el capitán para informarle a Ela que era su turno para subir al jet y olvidarse de nosotros. Amable ella se despidió de cada uno de nosotros: François, Jean Paul, Deieu, Ashir, Gabrielle, Bernardette, Sophia, Xavier, Andreas, Amélie y Fabiho; hasta el final de despidió de Kin, Carlo y de mi…



- Mariella sólo te pido un favor – dijo con voz indulgente.

- El que quieras – proclamé con mi mejor sonrisa.

- No dejes que todo esté lleno de brillantina – enseguida miró a Kin que se hizo chiquita, chiquita y miró a su vez para Deieu.

- Olvidáis los planes de que todo brille, guapa – bisbiseó Kin moviendo los labios exageradamente mientras movía el dedo índice para negarle también.

- De acuerdo – sonreí afirmando mi promesa. Comprendía un poco más de lo que tramaban.



Se despidió de Carlo con un lindo beso que a todos nos hizo suspirar de lo tierno que se veían como pareja y de pronto Ela surcaba en el aire hacia su descanso por tres semanas. Regresaría cuatro días antes de su boda y todo debía estar listo. Por simple curiosidad volví a tomar lo que se supone era mi currículo para terminar de leerlo pero en realidad tomé el de Kin que decía aún más incoherencias que lo poco que leí en el otro. Reí sin parar todo el camino a su casa, había prometido a mamá regresar con ellos pero la verdad extrañaba a mis amigos y quería gritarles que era la mujer más feliz del mundo pero debía callarme hasta el día de la boda para decirles que era por fin la novia (y más que eso) de Georg.



- Mira esto mamá – le mostré la hoja que definía los trabajos de Kin como toda “una organizadora de eventos sociales”.

- Recepción internacional para la Reina de Noruega; cena y baile – repite Sophia en voz alta – ¡Vaya, Kin! Eso te da alta categoría y estatus contra cualquier mozo.

- ¿Verdad que sí? – responde ésta toda feliz – es lo mismo que yo decid. No sé de qué os preocupáis la maja esa – suelta un par de manotazos sobre sus piernas que pone enseguida a Fabiho de nervios.

- Cuidado hermosa, te puedes volver a lastimar y no quieres ir con una férula a la boda o sí.

- Fabiho no me va a pasad nada por pegarme en la rodilla – alega ella triste y por lo que veo le han dado en su punto débil: la asistencia de la boda.



Cuando llegamos a casa de los chicos, la primera parada, bajó de su auto Sophia para informarla al tumulto de jóvenes que, entre risas, iban rumbo a la entrada principal que se esperaba su presencia en la casa de la Abuela Bernardette después de las seis para festejar de nueva cuenta y como se debía, su cumpleaños número cuarenta. No hizo falta mucha mención de aquello ya veía a todos saltando de alegría, a pesar de que era ya domingo, asistirían a una fiesta. Todos corrieron atropelladamente a re buscar en su armario, detrás de mi Kin iba en brazos de Fabiho.



- A ver quién llegáis primero, Malle – grita con un aire dramático haciendo una exageración de extensión de su brazo como el de una bailarina de ballet.

- ¡Por Dios! – se queja en voz alta Gabrielle a mi lado – que no se va a quedar coja, bajadla Fabiho, que camine la muy desvergonzada. Si no es Jean Paul, es François y ni se diga de Fabiho.

- ¿Qué? – pregunto ingenua de todo lo que aquí pasa.

- Con lo exagerada que sois mi hermana y estos tíos que no lo sabéis – rezonga, bastante harta diría yo – no la dejan mover ni un musculo para que haga esfuerzo, la tenéis en un altar. Joder.

- ¿Por qué cuando estás con Bill no sacas tu acento característico?



Sabía cómo era Kin y no me sorprendía que la trataran como a una diminuta princesa. Poseía como un raro imán para convencer a los hombres a su alrededor y el encanto en su voz para dominarlos, eso simplemente no me importaba, la concia tan bien a estas alturas de nuestras vidas y despistada por el acento de Gabrielle, pregunté.



- Ahm… bueno… yo… mirad – en un intento desesperado por zafarse de la pregunta sólo logro ponerse de mil colores – no lo sé.

- Hablas bien el alemán, mucho mejor que tus hermanas y Bill también puede hablar inglés, por qué cambias tu acento – volví a insistir.

- No sé – se mostró dudosa mientras subíamos las escaleras – creo que le gusta más mi tono de voz sin acento – me respondió demasiado cohibida.



La dejé ir en paz en cuanto escuché mi teléfono celular sonar. Mi mente reprodujo su voz y mi corazón junto con mi estomago se encogieron al pensar que era Geo quien me llama. Deseaba escuchar su voz a pesar de que tenía entendido que el lapso de las ocho horas como mínimo que tenía para dejar el teléfono apagado aún no se cumplía. Después pensé en Jost, sería lo más lógico. Saqué la cuenta e iban exactamente seis horas desde que nos habíamos despedido, tiempo suficiente para que Jost comenzara a imaginar lo peor de nosotros por aparentemente no usar el ticket de vuelo para Geo. Ya me imaginaba yo con la mejor de las escusas para hacerlo caer en nervios, era el jefe pero era muy divertido hacerle bromas y más sí Tom estaba incluido como mente maestra, así que dejé todas mis tontas conjeturas a un lado y conteste animada.



- ¿Hola?

- Hey, subid maja anda, ven – mi corazón latió de tristeza entera.

- Kin estoy a sólo un piso y medio lejos de ti, por qué me llamas – incrédula de que fuera capaz de hacer eso, bueno incrédula no, realmente cuando estaba aquí lo hacía muy a menudo.

- Estoy en un estado de represión movilística – dijo desesperada.

- ¡Kin! – reproché entrando a su habitación y apretando el botón de finalizar llamada en la pantalla de mi teléfono – esa palabra ni siquiera existe – me quejé.

- ¡Ven, amiga, venid a mí! – me extendió los brazos como un bebé que exige ir con su madre y abre y cierra sus manitas con desesperación – decidle a esa Fabiho malo que me dejáis mover.



Miré a Fabiho sentado en un pequeño puff que había en la habitación rosada de mi pequeña amiga y me sorprendió que no fuera un montón de ropa sucia revuelta con la limpia en laque estuviera el pobre sentada. Me sentí orgullosa de que Fabiho lograra que Kin se volviera más ordenada en ese sentido. Él me miraba con complicidad y no por querer hacer rabiar a Kin para que no se moviera, no, él y yo teníamos un secreto y sabía que moría de ganas por preguntar: Cómo les fue en el viaje. Pero era una pregunta que no se podía dar el lujo de formular en plural, sin embargo lo hizo.



- Hey, Malle ¿Cómo les fue en el viaje? – tal cual, no podía creerlo. Sonreí para mis adentros.

- Muy bien, fue un viaje excelente – sonreí de oreja a oreja – uno muy corto pero definitivamente excelente.

- Oigan, majos, pelados sin educación – Kin nos miraba alternadamente – aún sigo aquí ¿me recordáis? – se señaló para volver a ser el centro de nuestra atención.

- ¿Escuchas algo Fabiho? – pregunté sin mirar a Kin.

- No y ¿tú? – animado me siguió el juego.

- Un chirrido a lo lejos pero no es claro…



No pude terminar mi frase cuando sentí el golpe de una almohada sobre mi cabeza. Kin realmente enfadada y desesperada lo había hecho. Horas después me hallaba con ella dentro del cuarto de baño dándole la espalada mientras se duchaba para la fiesta de Sophia y ella me relataba paso por paso cómo fue que se produjo el esguince en su pie derecho. Practicaba unos posiciones de jazz que Gabrielle le enseñaba cuando apoyó mal el pie y se le dobló por completo cayendo al suelo del dolor inmediatamente.

Después de que saliéramos del cuarto de baño y fingiendo que la había ayudado en todo lo que hizo para mentirle a Fabiho, pues padecía de paranoia con su chica. Kin procedió a arreglarse mientras el resto también lo hacía. Volví a casa para darme una ducha y vaya que las chicas en mi familia eran rápidas pues un servicio de banquete ya estaba listo para, me aseguraban, una fiesta como realmente de festejaba; amigos de mi madre vendrían, algunos familiares, mis amigos y a pasarla en grande.

Poco a poco el jardín trasero se fue llenando de una multitud y música a volumen alto y muy actual se fue mezclando con la gente, era divertido y muy diferente a como en Noruega festejo rigurosamente mi Sophia su cumpleaños. A media fiesta mi celular por fin sonó, sacándome un brinco, la llamada que había ansiado hace ya varias horas.



- Te amo – conteste después que escuche un sonoro: hola.

- Te extraño ya y eso que te fuiste esta mañana.

- Me urge dormir – recita – dormir a tu lado, aquí a penas va a ser la hora de la cena y ya nos enclaustraron en el estudio.

- Nosotras estamos festejando de nuevo el cumpleaños de Sophia con todos sus amigos y los chicos – miro a toda la multitud divertirse – y yo sólo quisiera que estuvieras aquí.

- Pronto, lo juro pronto…

- Te amo.



Soltamos a la par para despedirnos de la llamada anhelándonos el uno al otro. De verdad ya lo extrañaba.



3d ying yang 3d ying yang 3d ying yang 3d ying yang
¿Lo quieres conocer?
Tú dime si estás lo suficientemente despierta para no soñar con él...



8 comentarios:

oreo_effeckt dijo...

Yo estoy lo suficientemente despierta para no soñar con el...
presente querida profesora

Karla Díaz dijo...

¿Quién es él? ¿Quiero conocerlo?

jajajaja me partio de la risa este capitulo!

presente!

Scarlett dijo...

Hola!!


bueno, estoi aqi d metiche, pero qeria pedirte un gran favor. . .


¿me podrias decir como sacas el playlist, sin la pantalla? xq yo lo qiero asi, ¡y no puedo!. . .

espero y me puedas decir, solo si quieres. . .




Scarlett

Scarlett dijo...

Hola!!


bueno, estoi aqi d metiche, pero qeria pedirte un gran favor. . .


¿me podrias decir como sacas el playlist, sin la pantalla? xq yo lo qiero asi, ¡y no puedo!. . .

espero y me puedas decir, solo si quieres. . .




Scarlett

matve dijo...

hola!!! bueno soy nueva apenas hace unos dias comense a leer tu fic y hasta hoy la acabe (pude terminarlo antes pero problemas tecnicos xD) bueno que me ha encantado, lo amo y me gusto el capitulo bueno y espero no te moleste verdad que comente de aqui en adelante ?? saludos y nos leemos pronto

JANDA dijo...

HEY PRESENTE QUERIDA MAESTRA LONGANIZA...

Oye quien es el guapo ese?...No tengo ni lamás minúscula idea...pero luce muy bien!!...

Me gustó el capí, mas por que Kin es una nena bien chiflada, me hace reír bastante!!

Saludos para ti Zay!!

Alex...

Scarlett dijo...

HOLA!!!


amm, pues pasaba para decirte PRIMERO gracias por leer el comentario y mandarme el mail, pero el problema es q no tengo nada del mail q me dijiste, no lo encuentro :(

no se si me podrias mandar pero a este correo

rosa.negra.damaris@hotmail.com


pliz!!!, solo si no te molesta, xq encerio necesito saber como. . .


gracias




Sacarlett




sorry x las molestias

Scarlett dijo...

Hola zaybet. . eres un amor!!!


muchisimas gracias por ayudarme!!


al principio me costo un poco de trabajo entender lo q decias, pero ya despues pude comprender (despues de 3 horas jaaj) lo q explicabas y lo puse a la practica. . .


muchas, muchas gracias!!!!









Scarlett