25 de enero de 2011

Capítulo XXX [ Parte 3 ] Sé que lograré verte mañana.



Había pasado un aniversario maravilloso, estaba rodeada de los que más quería. Mis sobrinas hermosas crecían a la velocidad de la luz, Sophia visitaba con más frecuencia Alemania y los Dagen-Dekker llegaban a hospedarse en la casa de la Abuela Bernardette donde las reuniones de fin de semana con todos mis amigos no podían faltar. Geo y yo conservábamos la residencia cerca de donde aún vivían las Castella y los ya casados François y Jean Paul. Fabiho ya hacía planes serios con la mayor de las Castella, planes que a ambos los traían de cabeza. Los Minutti-Haushoffer eran un matrimonio fuera de lo común, para ellos el trabajo era lo número uno en la lista de cosas de… su matrimonio o eso creía el resto y yo.




- ¿Sabes que tienes una encantadora sobrina? – con Moniquée en brazos agitándola de arriba abajo para que rebotara y se soltara riendo, estaba atenta a la conversación que ya tenía rato con Carlo.

- ¿Verdad que sí? Y vela es muy coqueta, le sigue mucho el paso a Tabatha y de las dos no haces una. Son un amor completo.

- No te lo voy a negar.



Su tono fue en añoranza, lo que me causó intriga saber por qué esa actitud. Todos sabíamos que Carlo era niñero por naturaleza y cuando tenía a mis sobrinas se divertía mucho y ellas lo seguían también pero algo que Ela nos había dejado un poco claro en alguna de nuestras salidas ya poco constantes con ella debido a que había cambiado de residencia a la privada donde se ubicaban sus padres, era que sólo llevaba año y medio de casada y que por supuesto era aún muy temprano para pensar en hijos; incluso “éstos” podían esperar hasta que tuvieran algo así como 27 ó 28 años, lo que significaba una espera de casi tres años.



- Es mi imaginación o… o te causan conflicto mis nenas – sin querer ofenderlo, se lo quise decir lo más liviano posible.

- No me causan conflicto – me rebate – pero soy un hombre casado, con la suficiente estabilidad económica, amo por sobre todas las cosas a la que es mi esposa y…

- Deseas experimentar ser padre.

- Así es – cabizbajo es el semblante que ahora demuestra a pesar de que estamos rodeados de gente que lo puede notar fácilmente.

- Pero ya sabes que piensa Ela de todo ese rollo de la maternidad y que los hijos son unos mal agradecidos, que tú no sufrirás de los malestares, pies hinchados, parirlos y no es que te esté metiendo pánico pero de ante mano sabes cómo es tu mujer.

- Yo lo sé y por eso mismo quiero que me ayudes.

- Carlo… – respondo en un tono de misterio y duda para que me entienda que si tiene alguna idea loca en la cabeza la descarte de inmediato – sabes que lo que sea que planees durante estos tres años no te servirá de nada y sólo lograrás que vaya y se compre un cinturón medieval de castidad así le cause la peor de las infecciones y sólo por molestarte para que no puedan tener hijos – sin respuesta y mirando fijamente a Moniquée, sigue perdido – ¿Carlo?

- ¡Vamos sólo será un intento!



Pues no sé que me cruzó por la cabeza en ese momento e incluso estando a solas medite todas las horribles y espeluznantes desembocaduras que eso podría acarrear, es más, Georg que poco convivía con Ela que más no por eso desconocía lo fuerte de su carácter dijo que era una locura lo que Carlo pretendía y concluyó lo mismo que Kin cuando sin remedio también le pedí ayuda, no podía con la carga yo sola.


- Le va a costar el matrimonio.

- Lo mismo trato de hacerle entender – reprocho en una de las cenas que solemos hacer con Fabiho y Kin.

- Pues que al filetee los condones cada que se vayan a una misión.

- ¡Fabiho! – decimos a la par Kin y yo mientras que Georg se parte de la risa por el ocurrente comentario.

- Definitivamente no, no creo Ela con lo maniática que es, seguramente tiene consigo algún mágico y moderno dispositivo detector de cualquier cosa que la pueda dejar fértil.

- ¡Ay, ya! Pues su idea aunque trillada puede funcionarle, digo a final de cuentas eso en las películas y series funciona siempre.

- Sí, Fabiho pero esto es la vida real y Ela es un caso especial y es capaz de mandarnos refundir en un calabozo.

- Bueno, maja, no sé tú pero yo sí me unid a Carlo para por el bien de que vuestra comunidad sigáis creciendo en el jardín de niños.

- ¡Ahá! Yo opino lo mismo y me uno a mi nena.



Fabiho con el bocado en la boca no tiene ni la más remota idea de lo que está apoyando…

Yo sabía perfectamente en la que nos metíamos, así que mi carnada fue François quien le pidió “un enorme favor” que involucraba tomar fotografías a su residencia para un proyecto que tenía, Ela sin ningún problema aceptó aunque la verdadera tarea era revisar minuciosamente las pastillas que utilizaba para controlarse. Afortunadamente no estaba muy adelantada en la tecnología y mi amiga no tenía incrustado en su cuerpo nada de duración prolongada o parches y esas cosas de última generación de la medicina moderna.

Encontrar las pastillas no fue difícil, como cualquier película comenzar a buscar en la gaveta detrás del espejo del baño y ¡Voila! Reemplazarlas por unas sin formula activa que mandaría a hacer con un contacto que tenía y que Fran y yo debíamos llevar al laboratorio funcionó a la perfección en menos de mes y medio, justo cuando Carlo había salido de viaje y nos dejaba con el paquete completo.


- ¡Chicas! ¿Qué voy a hacer? – con las lágrimas brotando, sabíamos que no era una bendición un hijo para Ela.

- Calma, por favor.

- ¡NO ME PIDAS QUE ME CALME MARIELLA! – de inmediato todas dimos un respingo y sentí como una gota de agua fría me recorría la espina dorsal imaginando que ya sabía toda la verdad y sólo venía a reclamarme.

- Guapa, maja, ostias tranquilizaos vuestros nervios – con el mismo nervio Kin trata que si atención no se fije en mi antes de que el pánico entre y se apodere de mi ser y termine diciendo todo lo que su marido fraguó.

- ¿Cómo le voy a decir a Carlo que estoy embarazada?



Lo de menos fue decírselo, la cuestión fue que durante los nueve meses de gestación del varón que Ela esperaba a tan sólo sus veinticinco años, Carlo tuvo que ser más que un esclavo o un lacayo para ella. Efectivamente casi le cuesta el matrimonio, afortunadamente Ela no era una mujer tan sin escrúpulos para dejar a su fututo hijo sin un padre que la ayudara a educarlo las 24 horas del día durante los próximos largos años.

Años que pasaban y no nos percatábamos, tiempo que nos era insuficiente para estar juntos, para decirnos todas esas cosas que no dejábamos de sentir a pesar de que no siempre era tiempos buenos, que la lejanía con nuestras familias y a veces el estar demasiado tiempo laborando si nos hacía odiarnos de vez en cuando y siempre al final del día, más tranquilos convivíamos sanamente en las largas giras que se programaban para Tokio Hotel, recorriendo tres de de los continentes más importantes en un promedio de 3 a 4 meses cada uno, incluso, en el mismo año y con escasos descanso. Sin embargo yo no podía quejarme siempre a mi lado estaba Georg y yo al suyo.

Las cosas que desafortunadamente no cambiaban en mi familia era la situación con Melissa. Nos dejaba ver a Tabatha, llevarla de vacaciones, incluso uno de sus regalos de cumpleaños fue una gira por Europa junto con la banda a la cual desde luego se le sumó por invitación de los Kaulitz, los Dagen, así que era bastante entretenido estar con las dos pequeñas y ni tanto, Tabatha ya contaba con siete años para cuando quiso ir de gira por Europa y la pequeña Deedee, tres. Tabatha comprendía perfectamente la situación entre su mamá y yo incluso apostaría a bastante que la niña sabía mucho más de lo que ambas, era muy astuta para sacar la información a quien la tuviera y por supuesto Moniquée la secundaba en todo o su mayoría y peor aún si se les anexaba a su fila el guapísimo Dante, hijo de Ela y Carlo. Los tres chiquillos eran una locura juntos.

Con la banda, las cosas eran divertidas; Bill ya por fin mantenía una relación un poco más formal con Gabrielle, que aunque estaba en sus mejores años como modelo profesional ya formaba nuevos talentos, los cuales incluía a Tabatha y Dante dentro de sus mejores cartas. Por el lado de Bill, gracias a la gran astucia de Kin, su cuñada, cualquier información peligrosa acerca de la vida privada de ambos se encontraba extremadamente segura en sus manos, así ellos podían ser en sus ratos libres como cualquier pareja que salía a las calles sin que nadie los molestara.

El que era el galán indiscutible e inalcanzable para el corazón de las fans era Tom, que se resistía a dejar entrar el amor en su vida y no era para menos sobre todo lo que ocurrió con Phoebe hace ya varios años.



- ¿Sí te acuerdas de aquel día? – me dice Tom desparramado en uno de los sillones de mi oficina.

- ¡Pero por supuesto! – me giro en la silla para encararlo – por Dios eso tendrá ya más de cinco años cierto, cómo extraño el poder que tenía en el estudio de doblaje…

- ¡Hey, hey, hey! – reclama.

- Sí, de acuerdo – reacciono – lo siento.

- No te preocupes – suspira y se estira lo más que puede en el sillón – Phoebe es uno de mis mejores recuerdos en mi vida, era una chica sensacional, cargaba con un carisma propio, me hizo sentir muchas cosas mientras estuve a su lado.

- Tom, de verdad me hubiera encantado que las cosas entre nosotras fueran diferentes, que no le hubieran puesto esa prueba tan dura y probablemente si hubiera sido su amiga, ella aún estuviera aquí con nosotros llenándonos de recuerdos, al menos tú conservas más y mejores que los míos – con añoranza las lágrimas amenazan por salirse.

- Ven acá Malle – me pide estirándome su largo brazo para que vaya con él al sillón – ven acá – vuelve a repetir – ¿Qué recuerdas de ella?

- Amélie era un bebé de brazos y mi hermana mayor y yo jugábamos en un parque cerca de la casa de mi tío junto con una niña, lo que me gustaba era que nuestros ojos eran exactamente iguales.

- Sus ojos eran fascinantes, por ende los tuyos también – sonríe como un niño pequeño, queriendo hacerme sentir bien, afortunadamente lo logra.

- Fueron escasas veces que jugábamos en ese parque.

- Y ese día que se te ocurrió besarme, no sé cómo agradecértelo – está a punto de tirarse a carcajadas.

- Bueno, yo creo que podría vender una buena nota haciéndome pasar como una colegiala y que fui ultrajada por el odioso, vanidoso y engreído Tom Kaulitz a besos.



Nuestras carcajadas se desbordaron, las pláticas con Tom siempre eran algo fuera de lo común, algo subidas de tono y en muchas ocasiones algo pesadas. El Staff a veces, cuando nos encontraba platicando de ese modo, pensaba que de verdad nos llevábamos muy mal cuando obviamente era todo lo contrario. Su mal vicio de fumar siempre me jalaba y ese día que depuraba los archivos del ya pasado 2009, decidí tomarme un tiempo y salir incluso por un café con él.






Georg Listing…


Buenos e intensos años han transcurrido a lado de mi esposa, a veces me cuesta creer que las cosas sean tan pacíficas entre los dos. Con el paso del tiempo comprendí que Mariella disfrutaba tanto de la soledad como de la compañía y en el caso de la segunda de vez en vez si me sacaba sustos tremendos al no saber exactamente en donde se refugiaba para estar sola meditando todo aquello que en su cabeza rondaba, el lugar más usual era el departamento de su tío Xavier o la casa de su Abuela Bernardette.

Evitábamos pelear o discutir, preferíamos hablar antes de llegar a puntos extremistas, creo que dejamos muy en claro que si ambos habíamos sufrido demasiado el tiempo que fingimos odiarnos y que por más que quisiéramos separarnos algo nos unía. A mi me gustaba llamarle destino y amor. Había otras cosas tan extrañas en nuestro convivir día a día y que muchas veces quedaban sin conclusión, una de tantas eran los inexplicable sueños que ambos teníamos, que en su mayoría eran los mismos, la hacían ponerse mal, con dolores de cabeza, taquicardias, se asustaba con facilidad pensando que podría pasarnos lo peor, pero ella, era mi Mariella, la chica que desde el primer instante que la vi reposando en aquel árbol me cautivó, que con su mirada expresaba todo lo que con palabras no se atrevía. Sólo había que poner atención a sus ojos de mar. A primera instancia seria, cuando sonreía podías contemplar su alegría.

Estar con ella en el trabajo no siempre era lo ideal, era muy demandante para ambos, cada uno con sus deberes y con las giras que se extendían por varios meses nos lograba poner de histeria en algunos momentos.

Todos esos pensamientos brotaban dentro de mi cabeza antes de entrar a su oficina y verla llena de cajas, en el ambiente se sentía la loción de Tom, acercándome a su escritorio donde una de las cámaras estaba conectada por inercia pasé la mano a la laptop, ésta en automático encendió la pantalla y comenzó a reproducir unas voces ya más que conocidas.



- ¿Qué?

- Qué si me vas a dar besos apasionados también a mí aquí en tu oficina quieres que en vez de que lo diga te lleve a ese muro y te acorrale también.

- ¡Ay Tom cállate, por favor!

- Aún no olvido el beso que me plantaste para darle celos a…



El video que se despliega en la pantalla enfoca la mayor parte del tiempo al suelo y se mueve constantemente por segundos dejando ver las piernas de Mariella y una de sus manos que se mueve. El video se corta y vuele a reanudarse.



- Dime que soy impaciente y también puedo acorralar gente en los rincones.



La indiscutible voz de Tom hace que recuerde hechos que pasaron hace muchos años y que no comprendo como esa clase de comentarios se encuentran grabados en archivos del estudio y mucho más que Tom siga con ese tipo de bromas a estas alturas y después de tantos años. Por la mente me cruza un pensamiento bastante tonto…

¿A caso Tom sigue pensando de alguna forma en Mariella?

Hace no muchos años atrás en alguna gira en la que Mariella no nos acompañó, decidimos salir a un bar a pasarla bastante bien, Tom y yo fuimos los que más soportamos y cabe destacar que estábamos ahogadísimos en alcohol.



- Hagen estoy pedísimo – llevándose las manos al rostro para tallarlos me siento igual que él sólo que se lo comunico por medio del pensamiento, me costaba una eternidad poder articular palabras.

- Ahá – creo que fue lo más inteligente que le dije.

- La verdad amigo es que eres un maldito afortunado, un maldito y jodido afortunado – me reclama señalándome con el dedo índice.

- A ver ¿Por qué lo dices? – recuerdo que los tragos que le dábamos a las copas eran tan torpes.

- Porque eres un jodido afortunado de la puta vida ¿Por qué más?

- Sí bueno, estoy ebrio y no te entiendo…

- ¡Ay Hagen! – suspiró como si eso le hubiera dado un poco más de lucidez – Tienes todas las noches a la mujer que deseas – eso me hizo dar un respingo – y no sólo para coger, no, no eso no algo mucho mejor hacer el amor – con sus puños expresa desesperación y anhelo – hacer el amor con la persona que amas con la que puedes compartir la cama y la noche para realmente estar a su lado, te quedaste con una mujer cautivadora, la verdad es que cada que la veo a los ojos no dejo de pensar en su prima, en mi Phoebe, con quien sí hice el amor, con quien compartí momentos que no lo haré con nadie más y que ninguna de las mujeres que pisa la misma cama de hotel que yo ha logrado superar. Hagen eres un jodido suertudo porque yo te deje a Mariella.

- ¡Ah vaya! – eso, después de que su diálogo me llenara de ternura hasta los huesos ya que eran contadas, muy contadas las ocasiones que él hacía comentarios de ese tipo, me embargó de sorpresa – ahora debo darte las gracias idiota.

- Y más que eso – con su ridícula pose de galán – Hagen por mi esa mujer está a tu lado.

- ¡JA! – me burlé – creí que había sido por sus propios meritos y que… ¡ah, bah! Jamás te sacaré de lo que crees…



Ahora van llegando con un café en mano muy alegres y reflexiono si en verdad en algún momento le quité una buena oportunidad a Tom de las manos...





3 comentarios:

Karla Díaz dijo...

Este capítulo si me gustó!!! ya puedo imaginar la cara de susto de todas Ela cuando supo que estaba embarazada y las de Mariella y Kin al sentirse descubiertas jaja antes no las traicionaron los nervios y se delataron.

Como empiezan a resolverse las historias ya se siente que el final se acerca en cada linea.

También me gusto la parte de Tom y sus recuerdo de la única chica especial para él.

matve dijo...

woww me gusto este capitulo y llegue a ciertas conclusiones
1.- ya pasaron los años no?? y ya sabes todos que estos ingratos se casaron??
2.- existen esos modernos aparatitos de control natal?? si es asi yo quiero uno!! jajaja
3.- y ahora donde me salga que se peleen estos por celos me va a dar algo..
genial ehhh!!! saludos y nos leemos pronto

Anónimo dijo...

HAYYY QUE TRISTE YA ESTA EL FINAL MUY CERCA NNNNNNNNNOOOOOOO!!!!!
ATTE NAYE