7 de febrero de 2011

Fan Fic Leih mir deine Flügel [ Capítulo I ]

LEIH MIR DIENE FLÜGEL
(Versión alterna de “Más allá de la razón”)
Capítulo I
[Feliz cumpleaños Dianiz…]









Aún era temprano y se sentía frío; recordé instintivamente que era el cumpleaños de mi hermanita, aquella hermanita a la cual unos alemanes la tenían secuestrada hace más de seis meses. Nunca la había extrañado tanto desde que nació jamás me había separado tanto tiempo de ella, éramos como las mejores amigas más allá de ser hermanas éramos tan unidas, tan parecidas que instintivamente me veía reflejada en ella o más bien era como cualquier hermana menor que seguía el ejemplo de la hermana mayor aunque Dianiz siempre fue muy independiente.

Como sea, aún tenía a Alex con quien podía pelear y claro, Natalie, que ahora que Dianiz no había estado con nosotras estaba más al pendiente de nuestra vida y digo… no era algo que me molestara pero no estaba acostumbrada a tenerla tanto tiempo cerca, dentro de todo no era una mala persona pero sí era, quien podía sacarme más fácilmente de mis casillas, es el precio de ser la hermana mayor y aceptar que teníamos una media hermana.

De entre todas mis cavilaciones de pronto tocaron a mi puerta sacándome de mis pensamientos respondiendo un “¡Pase!”, Alex abrió la puerta y corrió a mi cama dando un brinco sobre mí y metiéndose a las cobijas.



- ¡Alex! – grité.

- ¡Hola, Hola Sis! ¿Sabes qué día es hoy? – me dijo con un poco de tristeza en su rostro.

- ¡Obvio niña! Es el cumpleaños 19 de tu secuestrada hermana.

- ¡Secuestrada! – rió a carcajada ancha sacudiéndose un poco.

- ¡Sí! – le dije un tanto triste y ofendida – no sé qué le vio a esos cuatro al grado de abandonarnos.

- ¡Ahhhhhh! Ya vas a empezar – volvió a reír pero ahora con más ironía – tú te tomas el papel de mamá de los pollitos muy enserio ¡Caray! – se burló fuertemente.

- Oye niña tranquila, que yo he cuidado toda tu vida, de ti y de la mal agradecida de Dianiz, crees que no me da sentimiento no tenerla cerca – fingí llorar.

- ¡Bueno sí! Pero los hijos algún día tienen que dejar el nido – burlándose de nuevo, Alex de las tres era imparable.

- Ok, eso ya fue mucho ¡Fuera de mi cama! Y te tocará hacer el desayuno – enfaticé con tono duro.

- ¡Noooooooo! ¡Por fa’! Si lo hago se me hará tarde y no llegaré a la escuela.

- ¡Fuera de aquí! ¡Eres chafisima! – me reí.



Alex salió riendo y yo me levanté para arreglarme, salir corriendo al último día de escuela o más bien confirmar calificaciones y desde luego lo que mejor se me daba: pelear con uno que otro maestro. Cuando bajé Alex tenía en la barra de la cocina un vaso de leche y un pan listo para mí, me reí dado la buena voluntad que tenía mi hermanita de poder hacer un gran y feliz desayuno a pesar de eso sabía en el fondo que como todo en este mundo el interés tiene pies.



- ¡Gracias! - le dije riendo.

- De nada Sis, oye… – con la cabeza abajo entonó.

- ¡Lo sabía! ¡Ja! – me burlé, aunque eso no debí expresarlo, se me escapó – de todos modos dime linda.

- ¡Ah! No seas así a ti también te conviene, ok - expresó ofendida.

- ¡Ok, Dalay!

- Es con respecto al día de hoy… sabes, no tienes una idea de cuánto extraño a Dianiz y hace mil que no tenemos contacto con ella – sus sentimientos estaban a todo lo que daban y en cualquier momento se soltaría a llorar frente a mi, desde que Dianiz se fue y no hubo tiempo para despedirnos, Alex quedo muy sensible.

- Y ¿Qué es lo que tienes en mente? – le pregunté confundida.

- ¡Pues quiero hablar con ella! – respondió alegremente – desde que se fue casi no se conecta al messenger, ni ha de revisar su email por tanta fan loca… una llamada sería genial ¿No crees?

- Mmmm y crees que se digne a contestar… se ha vuelto una diva – dije sarcásticamente – pero ok, le llamaremos después, ahora se me hace tarde y tengo que estar en la universidad, supongo que regresaré como a las 4 pm.

- Perfecto aquí estaré…

- No mejor te veo cerca de la Universidad y nos vamos a comer por ahí.

- ¡Bien! Pero tú pagas porque yo hice el desayuno – a Alex nunca se le iba una.

- ¡Eres lo más chafa que he tenido en mi vida! – grité entre risas tomando las llaves para salir de la casa.

- ¡Así se me amas Sis! – alcancé a escuchar su grito a través de la puerta ya cerrada.



Salí realmente apurada era un día nostálgico y el clima no ayudaba en nada. En el trayecto a la Universidad recordé miles de cosas con mi hermana, tenía que ser sincera conmigo misma ella era a la que más quería, era la que seguía de mí y a la qué más procuraba en todos los aspectos, a veces pasaba más tiempo en su casa que en la mía con Alex pues ella prefería estar con Natalie.

Recordé recién que llegamos a la casa de los abuelos, tal vez no era muy grande pero sabía bien lo que pasaba y hasta el último día junto a la Abuela jamás olvidaré lo que repitió hasta el último momento:


- Ellas son tus hermanas y más pequeñas, a las tres por igual, nunca olvides cuidarlas y darles el apoyo de una amiga incondicional y el amor infinito de una hermana.


Era la razón por la cual Alex siempre me hacía la debida burla de mis actitudes sobre protectoras hacia ellas pues desafortunadamente nos tocaron unos padres rebeldes y corrimos con la suerte de no ser como ellos si no hubiera sido por la protección y cuidado de los Abuelos.

Cuando el Abuelo se fue a LA, quien cuidaba de esas dos era yo, era extremadamente divertido estar juntas y compartir todo. Cuando Dianiz tomó la propuesta de vivir sola en una casa aparte sabía que a pesar de todo podía estar con ella; después el Abuelo la persuadió para ir a La UCLA, hasta los mismísimos Los Ángeles, California, ella aceptó; casi muero pero al fin y al cabo tenía que hacerme a la idea de que ese engendrito no era mi hija sino mi hermana y si ya era lo suficientemente independiente que más daba.

El día que recibí la llamada de ella desde un número desconocido iba de regreso a casa en mi auto y me asusté, la verdad es que por poco provoco una colisión masiva dentro de una avenida importante…



- ¿Hola? - pregunté.

- Hallo cariño, ¿Cómo estás? - me dijo con su juguetón tono de voz con el que siempre te llamaba.

- ¿Dianiz?

- ¡Sí!

- ¿De dónde me estás llamando? Ya llegaste a México ¿Cierto? Pensaba ir a visitarte pronto, ya quiero verte, por fin te alejaste de los Tokio Hotel – me burlé pues aunque la había visto en TV no lo creía del todo.

- ¡Ahmmm! Cariño te tengo una noticia… pero si me dejaras de atacar con tanta pregunta y te callaras.

- Oye te extraño – a largando la última vocal expresé con mucho amor.

- Bueno yo también pero lo harás aún más…

- ¿Cómo? – me extrañó su respuesta – ¿Te quedarás en LA? Por eso este número raro y largo que me apreció.

- Este… ¡No!... Sabes… ¡Ahm!

- ¡Dianiz vamos contesta! Eso no me da buena señal me estás asustando.

- Ok… Estoy en Alemania con los chicos.

- ¡Ah, sí seguro! Dianiz deja de jugar, chicos trancazos, los que te voy a acomodar en cuanto te vea.

- ¡No, es enserio! Llegué a México pero… bueno es un poco largo de explicar pero ahora estoy en Alemania bien y muy feliz. No te preocupes por mí, le avisas a Alex por fa’… ¡Ah! Y a mis papás, si es que los localizas.

- Diana – tristemente dije y llamándola por su nombre correcto.

- Yo también te amo cariño no estés triste… me tengo que ir.



Fueron sus últimas palabras…

¿Qué no me preocupará?

No sé qué demonios pensó pero sabía que sólo seguía los impulsos de su corazón y estaba lo suficientemente lejos como para ir por ella y traerla de las orejas, encerrarla de por vida en una torre muy alta lejos de toda la sociedad o por lo menos de “Los chicos”. Los seis meses que llevaba fuera no habían transcurrido con muchas emociones hasta que logramos asimilar que de verdad estaba con ellos pero yo estaba a la expectativa de cuando la volvería a ver.

Realicé mis actividades en la escuela, por fin unas vacaciones después de tanto ajetreo; en el camino para encontrarme con Alex pensé en decirle si salíamos de vacaciones a algún lugar como una playa o algo que no tuviera nada que ver con el frío que en México comenzaba a acrecentarse, era Enero uno de los meses más fríos.

Después de esquivar hábilmente el transito de la ciudad, entré al restaurante, la vi sentada más nerviosa de lo normal, me acerqué lento y lo primero que me dijo fue:



- ¡Ashhhhh! ¡Cómo te tardas!

- Dalay niña son las 4:05 pm. – miré el techo mostrándole el hermoso tono blanco en mis ojos.

- Ok, Ok en Alemania son las 11:05 pm. ¡Llama ya! Antes de que sea más noche y no nos quiera contestar – me decía desesperada.

- Espera estoy buscando el número – mientras pasaba el dedo por la pantalla, le daba manotazos.



De pronto sonó su celular…



- ¡Hola Abuelo! – dijo feliz. Nos ponía muy feliz saber de él.

- ¿El Abuelo? Pásamelo quiero hablar con él…

- ¡Sí! Ok… Sí, no te preocupes oye… a… bueno bye Abuelo, te queremos y extrañamos.

- ¡Oye! – grité viéndola feo y la gente me miró feo a mí – ¡Quería hablar con él!

- ¡Me colgó! Dijo que tenía prisa y sólo llamó para recordar lo del cumpleaños de Dianiz y que le llamáramos – aplaudió – así que: ¡Apúrate!

- ¡Ok, voy!



Comencé de nuevo a marcar y sonó el tono…



▬◄♪♥●♫►▬◄♪♥●♫►▬◄♪♥●♫►▬

Así fue... queridos lectores, para los que se preguntaban (Alex) y esa historia de "La versión Alterna" pues he aquí el primer Capítulo y sólo el primero, la verdad es que no sé hasta qué parte o cuándo volveré a sufrir de debilidad y publicar alguno de estos Capítulos. Mientras tanto no dejen de estar al pendiente de las publicaciones de ₪ γένεσις...


1 comentario:

JANDA/Alex dijo...

HOMBRE MUCHAS GRACIAS ZAY!!...El problema aquí es que cuando una lee más quiere leer, ya sabes...MAS MAS MAS Y MUCHO MAAAASSSS!!...^_^...(es como una droga)

Total es a tu criterio y, si consideras que debemos leerlo y por supuesto que me ha encantado, mataría por saber más!!..

Saludos, Alex!!