8 de diciembre de 2009

Capítulo IV [ Parte 3 ] No sé a dónde va.




[* Carlo Minutti “Kart” *]
Estaba viendo como Ashir sacaba poco a poco con ayuda de uno de sus amigos, todas sus cosas. Eso me hizo pensar en todo aquello que también podría pasar con Ela en dado caso, en un caso que… bueno uno nunca sabe pero en definitiva no me gustaba pensar que sería mi vida sin esa mujer que a tan poco de un par de años me había cautivado no sólo con su físico, sus ojos sino su manera segura de desenvolverse por la vida poniéndose rígidamente mentas. Ella me había ayudado mucho en mi estancia aquí en Alemania; dominar al 100 por ciento el idioma sin que se notase mi acento, la aceptación rápida de un trabajo, el cual merito también se lo debía a Mariella, encontrar unos amigos que eran la locura y ahora nos veíamos en una de tantas situaciones difíciles para todos.

- Hola Kart – me dijo por detrás François.
- ¿Qué paso? ¿ya mejor? – le pregunté en tono suave y sin mucho interés acerca de lo ocurrido en la mañana.
- Bien gracias, un pequeño disgusto sin importancia – suspirando término.

Nos quedamos en silencio un par de minutos, cuando Max llegó corriendo a la estancia donde estábamos, Schmetterling, un viejo pastor ingles, estaba a mis pies enseguida que vio a Max entrar así se irguió y le ladró, fue una especie de “¡tranquilo, en casa no se juega!”. Nos dio risa ya que Max se quedó quieto como un pequeño niño regañado. Me pregunté en ese momento dónde andaba Mercury, el perro de Mariella.
Me percate que Ashir iba saliendo con lo último de sus cosas y detrás de él Mercury, como si supiera que él se iba. Se giró al vernos ahí sentados con una caja de tamaño regular llena de cosas en sus brazos.

- ¡Chicos! Pueden detener aquí a Mercury; no creo que a Mariella le haga mucha gracia que también me lo lleve.
- ¡Mercury! – le grité y él debatió sus miradas entre Ashir y yo.
- ¡Gracias! – dijo Ashir y bajo las escaleras, no se tardó en escuchar el cerrar de la puerta y el motor de un auto alejarse junto con el de su moto.

Fui a la habitación a distraerme un rato con la TV y la laptop, con todo el trabajo pocas veces me daba tiempo para perderlo así tan placidamente y ese fin de semana se estaba tornando un tanto caótico. Se me fue tal vez un par de horas chateando con familiares y amigos de mi natal Italia; muchos reclamos y felicitaciones no faltaron también, por un momento me sentí como si no estuviera a miles de kilómetros alejado de ellos.
François entró a la habitación muy animado al mismo tiempo que mi celular sonaba.

- ¡Hola amor! ¿Cómo va todo? – era la voz de mi amada Ela.
- Muy bien, todo perfecto.
- Ok, estaré llegando a casa en unos 30 minutos.
- ¿Te acompaña Xavier o vienes sola? – esa era un pregunta importante, debido a que Mariella no había llegado aún.
- ¡No! Xavier tuvo un viaje de negocios, por suerte vengo sola, ¿Quién más esta en casa?
- François y yo.
- ¿Kin y Deieu? – por fuera de la casa se escuchaba un claxon sonar.
- Creo… que las acabas de invocar amor. Están… – me levanté de la cama a la ventana viendo el carro de Kin estacionarse - ¡sí! Van llegando es este preciso momento.
- Bueno mientras piensen en algo para hacer por la tarde, no tardaré en llegar.
- De acuerdo.
- Te amo, besos – y colgó.

Cuando volví la mirada hacia François, mi sorpresa fue ver a los tres ya dialogando muy placidos.

- ¿Quién era? – dijo Deieu sentándose en la cama acariciando a Schmetterling.
- Ela, que no tarda en llegar.
- ¡Que guay! Y ¿Qué os vamos a hacer esta noche cerebro? – me dijo Kin en su ya distintivo tonito.
- ¡Ahmm! Pues no sé, lo mismo me acaba de indicar Ela, que pensemos.
- ¿Cómo que no sabéis? – me alegó ella – tú, François, propón algo.
- Este… yo tengo por la noche una reunión con los chicos del trabajo, ¿sabes?, y no puedo faltar – dijo algo nervioso, lo cual me sorprendió un tanto.
- ¡Ya sé! – dijo Deieu – porque no vamos y perdemos un rato el tiempo a la cafetería mientras vosotros me dan consejos como las buenas personas que son, en lo que da la hora para tu compromiso François – y comenzó a parpadear rápido, unos ojitos pizpiretos que nadie pudo negarse.

Una hora más tarde y casi completos platicábamos en la cafetería, dándole nuestros puntos de vista a Deieu acerca de su recién problema con Ashir. Por mi parte me limité muchas veces a decir cosas sobre él, me caía muy bien era cierto pero había sido muy torpe la actitud que tomó contra Deieu, había que admitirlo.
Por otra parte mi mente divagaba… “¿en dónde diablos podría haberse metido Mariella?”. Si se había ido con el chico nuevo, ese que recién había conocido, seguramente me enfadaría mucho más de lo que nervioso ya me tenía… “¿Cómo era posible tanta imprudencia de su parte?”. Pero a solo y mentalmente no podía hacer nada; era mejor callar mis pensamientos y poner atención a la plática antes de que se dieran cuenta que no estaba en la misma frecuencia.

- … Yo no sé por que ese tipo de hombres son tan insensibles con las mujeres – escuché decir a François mientras regresaba a la conversación.
- ¿Tipo de hombres, majo? – preguntó Kin, antes de que yo expresara lo mismo quedándome con el cejo contraído.
- Sí… bueno… cómo lo puedo explicar…
- Pues así tal cual, porque de repente sacas cada comentario que nadie entiende – le dije.
- Debo buscar las palabras correctas – trató de defenderse.
- Deberías no confundirnos tanto – dijo Ela entre risas – a veces no te entendemos, creo que aún piensas mucho en Frances y cuando lo expresas en Alemán ya no te entendemos – todos soltamos pequeñas risas.
- Por cierto… yo tengo una duda – dijo Deieu – sabéis que no suelo inmiscuirme pero si me he quedado extrañada por vuestra llamada que recibiste en la mañana – lo miró y esperó un poco, mientras Ela nos miraba a todos.
- Mira, quién me llamó esta mañana es mi mejor amigo, desde la infancia y hace un par de meses me dijo que le explicara el motivo por el cual este año no había podido viajar a Francia – miraba con tristeza su taza de té de hiervas, siempre decía que lo mejor eran: los antioxidantes para la salud…
- Pero no le habéis dicho casi nada, cuando tomaste el teléfono – le replicó Kin.
- Su actitud cambio a una muy pesada, después pensé que podría venir de visita hubiese sido genial.
- ¡De verdad que sí! – dijo Ela.
- Aha… desde luego tenía que consultarlo primero contigo y con Mariella, que son las dueñas de la casa… – todos nos miramos entre si, a sabiendas que ese comentario no era nada valido.
- ¡Ah! Eso no es problema François – dijo Ela y todos asentimos en apoyo, era un tanto ridículo, decir eso con los años que llevábamos juntos viviendo en la misma casa.
- ¿Y luego que le habéis dicho? – la interesada Deieu no quitaba el dedo del renglón.
- ¡En realidad nada! Fue por eso sus reclamos ya que él en estos momentos esta de vacaciones y yo no le dije, ni confirmé nada; confundió las cosas y me reclamó otras tantas que no tienen sentido pero con la distancia se mal entienden – y ya no dijo más.

No dejó nada en claro, muchas dudas me surgieron por la forma en que habló e incluso no dio ni su nombre y pensándolo bien creo que nunca nos había platicado de él; a veces François solía ser tan misterioso de entre todos nosotros, era él más discreto con su vida. El chico mas fashon del grupo envolvía muchos secretos con su personalidad y forma de ser.

- Yo os digo que deberías invitarlo – dijo Kin regresándome a la conversación.
- ¿Tú crees?
- ¡Desde luego, majo! Para que estáis enojados con los que no están cerca de vosotros, si ya de por si es difícil sobrellevar la lejanía…
- Ahora imaginaos ¡enojados! – complementó Deieu.
- ¡Sí! Planéalo y que venga unos días de visita – apoyé.
- ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! – dijo con saltitos Kin – y podéis traer a algunos amigos o parientes para pasar algunas vacaciones a lo grande ¿no creen?
- ¡No! – dijo Ela con la mano en la frente – ¡para que le dieron ideas! – y las risas se hicieron presentes.
- ¡Niégame que no seria algo espectacular maja! – la miró de reojo.
- Sí, de acuerdo, eso no lo pondré en duda.
- ¡Vale! Ya dijo que sí – con los brazos a los lados y las palmas hacia arriba, dándole vuelta a sus ojos expreso.
- ¿Cuál es el próximo cumpleaños? – pregunté.
- El mío y el de Mariella, separados por días – me contestó Kin.
- ¡Cierto! – recordé.
- Pero eso será en un par de semanas, quedamos que los juntaríamos y que lo festejaríamos con fiesta en un antro, no he hablado con ella para podéis ponerme de acuerdo aún.
- Entonces es muy pronto para organizar que vengan nuestros amigos – reflexioné.
- ¡De hecho! – salió a mi defensa Ela – pero podríamos hacerlo para las fiestas navideñas o año nuevo, podré conseguir boletos a muy bajo costo, tengo un con..
- ¡…tacto que nos puede ayudar! – exclamamos todos.
- ¡Ah! ¡déjenme en paz! – soltó con berrinche lo cual me dio ternura y la abracé de inmediato.

Después de un rato más de plática François cortó el placido momento, eran ya las ocho de la noche, impresionante como podíamos dejar correr el tiempo en platicar sin darnos cuenta. Al llegar a casa nos sorprendió que François nos siguiera.

- Mirad, no se supone que ya te ibas – le preguntó Kin.
- ¿Qué? – le dijo distraído él hablando por el celular.
- ¿Qué, por qué ostias te has regresado con vosotros? – dijo Deieu.
- ¡Ah, es que no estoy fashon! No puedo salir así.
- Te has pasado 4 pueblos con tu comentario, tenía justo en mente esas mismas palabras – me reí cerrando la puerta por el comentario que le dirigió Deieu.
- ¡Fashon! Pura actitud en este grupo – dijo Ela.

Entramos a la casa, François fue directo a su habitación, Ela y yo fuimos a la estancia platicamos de su día en Leipzig con Xavier; Schmetterling y Mercury jugueteaban en frente de nosotros, ambos perros son de razas grandes, Mercury, un “Gran Terrier” era uno muy noble, tenía su pelaje en tono café claro con un manchón negro en el lomo, Schmetterling como cualquier “Pastor Inglés” era blanco con gris, tenía que admitirlo era básicamente como nuestra hija y estaba por demás recordar que era la adoración de Ela. Fue su mejor compañía después que decidió mudarse con Mariella en la universidad.

Entre la platica deliberamos que seria buena opción llevarlos por la mañana al parque, acostumbrábamos a hacerlo los fines de semana debido a lo grande que eran y que toda la semana estaban sólo en el jardín de la casa pero no debíamos olvidar a Max un “Coker” negro bastante hiperactivo.

François bajó después de un rato y se despidió, nuestra plática siguió hasta la media noche, cuando sin sentirlo se quedó, Ela completamente dormida en mis brazos. La tomé con delicadeza y la cargue hasta la habitación, la arropé; seguramente estaba tan cansada que ni por enterada que ya estaba en su cama. Yo por otro lado me quedé pensando un rato más en dónde estaría Mariella y si estaba bien, hasta que mis parpados se hicieron pesados ganándome el sueño.

3 comentarios:

shaira beluga dijo...

parnyyyyyy!


dios amé este episodio jijiji ese Kart tan adoradooo!!!! jijiji tan lindo él!
me gustó sin duda pero t lo dije por msn dalay.. jijiji pon un poquitin más de atención con la sintaxis, recuerda no es lo mismo clases de inglés q clases de ingles XD jajaja

Ah q cosas.. era reunión de la cafeteria me recordó cierto mc donalds ..... ay ese Schmetterling tan adorado ñ_ñ !!!
en fin me retiro.....

woooow tu dale mi parny!!!!

.... Mon Amicale .... dijo...

Ahhhh!!! tuve un deja vù con los consejos maritales a Deieu...ademas de la adaptacion con toda la bola de amigos locos jajaja....asi como con las expresiones de Ela "ya, dejenme en paz!! jajaja.....bueno,solo queria decir abiertamente que los quiero....gracias Telerines jajaja...xD.....Pd. buen capitulo eh??'.....dale con la sintazis, pero asi se empieza, practicando...un saludito...

KART dijo...

Quien es el?....de donde lo conoces?..que quiere de ti??....cuando lo volveras a ver?'...a donde fueron??...que hicieron??...xD.....Pd. (con actitud tranquila, jajaa)..