5 de enero de 2010

Capítulo VII [Parte 1] El punto es que aquí no hay ningun romance.



[*Mariella Dekker*]

- Y fue ahí donde me encontré a François en la puerta ebrio y pintado – de pronto reaccioné y estaba parada viendo por la ventana me había perdido en el cúmulo de recuerdos de mi fin de semana con Georg y creo que lo había dicho todo en voz alta.
- ¡Coño tías, tenía delineado los ojos, joder! – escuché la vocecita de Kin que me hizo voltear.
- ¡Ah caray! ¿a qué hora te metiste? – le pregunté.
- ¡Ahmm! En la parte donde habéis dicho: “habría que admitir sólo por un segundo que esos ojos verdes eran encantadores” – me imitó y desató las carcajadas en Ela ¿no me he perdido mucho o si?
- ¡No! – le dijo Ela – sólo no escuchaste la parte en dónde iban platicando en el auto y tu amiga bien entretenida no sé dio cuenta que se la llevaron hasta Hamburg por ir platicando de nuestra infancia – Ela terminó con una mueca graciosa alzando los hombros.
- ¡Ay qué bien! Me he enterado de toda esta cháchara en tiempo real – dio pequeñas palmaditas – y eso fue todo lo qué habéis hecho, guapa, después de que me fui con Fabiho.
- ¡Sí! Y hablando de eso ¿Por qué te fuiste? Vaya sí sé pero…
- ¿Ela ya te ha puesto al tanto?
- A grandes rasgos – dije restándole importancia a lo que Ela me había dicho para que ella me dijera un poco más.
- Me he ido porque el mensaje me lo mandó en castellano, no lo hace muy seguido, por lo que imaginé que era de suma importancia, y la he encontrado en un mar de lágrimas, después de que me hubo contado todo, llegaron los colegas y hemos trabajado en darle ánimos a la Deieu.
- Me dijo Ela que no te has separado de ella.
- Ahmm sí, ayer no tuvo pacientes y hemos ido a mi trabajo… ¡ahhh, hey, hey, hey! Hablando de mi trabajo – de la nada se puso sumamente hiperactiva.
- ¿Qué te pasa? – la miré a poco de reírme descomunalmente.
- ¿Tú conocéis a Bill Kaulitz, no?
- ¡Ah sí!, trabajé con él hace un par de años ¿por?
- Necesito vuestra ayuda, te contaré guapa y tendrás que ponerme toda vuestra atención.
- Si eso sirve para que te relajes anda, apúrate.
- ¡Bien!, el sábado me habían avisado que tendría una entrevista muy importante: el paso para ser de la Redacción y dejar de ser de Editorial.
- ¡Muy bien! – me llevé las manos a la boca, era algo que Kin había esperado desde hace tiempo.
- Y entonces vuestra entrevista era cerca del medio día con Bill Kaulitz, hasta donde yo tenía entendido, cuando he entrado a junta mi jefa me habéis dicho que sería con toda vuestra bandita.
- Sí, tiene un grupo – confirmé.
- Tokio Hotel – asentí porque vagamente recordaba el nombre del grupo – coño, pero después resultó que las muy divas esas cancelaron la entrevista, ostias – elevó los brazos.
- ¿En serio? ¡Cancelaron! Ahora que lo mencionas, yo lo vi el sábado.
- En realidad no ha sido cancelación sólo se pospuso la entrevista para mañana y como consecuencia no será en Bravo sino en un estudio.
- Y a todo esto ¿Malle qué se supone que tiene que ver? – preguntó Ela robándome la idea de la mente.
- ¡Pues tú de que vas, cómo que, qué tiene que ver! – casi gritando y arriba de la cama nos reprochó – tan fácil cómo que ella conocéis a la banda de tíos esos…
- ¿Y?
- Yo casi no sé de ellos y tú sí.
- Corrección, únicamente conozco a Bill, al resto no tengo idea de quienes sean, es más ni a su hermano conozco, vagamente de vista y hasta ahí.
- Como sea, guapa – sacudió la mano – vale, lo que os necesito como buena persona que eres, es que me des muchos tips, consejos, datos, cosas que me puedan ayudar para yo preguntaros o preguntarle, porque si es una banda uno se concentra siempre en el frontman por lo general.
- Sí, en efecto Bill es él que da la cara – la interrumpí – aunque su gemelo, Bill dice que es igual de parlanchín que él y son los que llevan más las riendas de la banda…
- ¡Ah joder ahora te enteras!
- ¿Qué? – dijimos Ela y yo mirándonos.
- ¡Miraos por qué eres importante!, qué iba a saber yo que el tío tenéis un gemelo, ¿estáis en la banda?
- Sí, toca la guitarra, creo que se llama Tom o Thomas, el caso es que siempre le dice Tom. ¿Por qué no has buscado en Internet Kin?
- Tom será suficiente, “Tom, el tío que toca la guitarra” – ignoró mi pregunta, imitando tomar notas mentales

Alrededor de una hora estuvimos platicando acerca de lo que sabía de Bill y lo poco de su banda. Le explicaba como era él, como tiende a vestirse y que sobre todas las cosas que no era gay como muchos pretendían asegurar, le di opciones de preguntas, lo que le gusta hacer y como se inspira para escribir; alguna vez me tocó llegar al estudio y verlo sacar varios papeles de su bolsillo con frases o párrafos, lo curioso de esos papeles es que invariablemente todos estaban arrugados.
También se lo describí en personalidad y que a pesar de ser un chico muy joven era en extremo centrado con lo que quería y lo que hacia, adoraba su fama y hasta donde yo me había quedado anhelaba enamorarse profundamente de una chica, según él, lo sabría con sólo mirarla a los ojos. Eso soltó las burlas de Ela y Kin; de pronto dudé en decir algo…

- ¿Hey? ¿Qué pasa, guapa? – dijo Kin – tenéis que ayudarme, esto es importante para mí.
- ¡Ya sé, ya sé! No me presiones, lo que pasa es que tendré una junta con su gente el día de mañana al medio día. ¿a qué hora es tu entrevista?
- A primera hora en un estudio.
- Es que…
- ¡Es qué…! – me repitieron juntas.
- Creo que en la junta con al gente de Bill hablaremos acerca de un nuevo proyecto que se planea con él.
- ¿La banda participara con él?
- No, sólo es Bill, y no quieras sacarme más información – la miré de reojo.
- ¡Por favor! – imploró – no seas mala persona.
- Tengo una idea – me miró con sus grandes ojos muy iluminados – vas a preguntarle exactamente esto: “te gustaría volver a darle voz a algún otro personaje en una película”
- No te entiendo – dijo Ela.
- Ella sólo tiene que preguntar eso – miré a Kin que me levantó los hombros rindiéndose a sabiendas que no diría nada más – y con el resto de la banda supongo que pueden ser preguntas como…
- … sí de giras, que van a viajar a EUA, Bill y veré que otra cosa os imagino para cuestionarlos, no he tenido tiempo de buscaros quienes son muy bien y como sé que tú los habéis tratado en algún momento me he confiado – eso había respondido lo que me dejó a aire.
- ¡Espero que te vaya muy bien! – Ela la abrazo y enseguida lo hice yo.
- Oye majita – dijo Kin ahora para mi – entonces volvemos al punto de vuestra recién luna de miel.
- ¡Luna de miel! – las risas de Ela casi la hacen llorar.
- ¡A-há! ¿Qué con eso? – le dije entre las mismas minimizadas risas.
- ¿Entonces ya eres su churri? Te dije que caerías muy rápido.
- Una: no es mi novio; dos: no me dijiste eso, sólo me preguntaste la otra noche si me gustaba.
- ¿Y? – cuestionaron a la par.
- Imposible enamorarse en 3 días, correcto – negué con la cabeza – además el chico es muy misterioso y para hacerla de interrogatorio no estoy, sí no quiere decir, que no lo diga pero…
- Tu indiferencia será lo que recibirá a cambio ¿cierto? – dijo Ela.
- ¡No! ¿Cómo colega? – expresó Kin para Ela – qué no habéis visto la cara de boba que tenía cuando os relataba su gran y feliz fin de semana – la miró y luego lo hizo conmigo – le brillaban los ojos a más no poder, joder, como una alegre cría.
- ¡Basta! No es, ni será mi novio.
- ¿Amigovio? – preguntó Kin insistente.
- Mmmm no lo sé – ambas me miraban expectantes – el chico me…
- ¡Te gusta! – gritaron.
- No lo voy a negar, el tipo tiene lo suyo.
- Es exactamente como de tu tipo – alegó Kin.
- Deja eso… lo sea o no, simplemente que hay cosas que me desesperan de él, por que tanto misterio con respecto a lo que hace, su “estudio”, que tiene pinta de todo menos de eso Y ¡osó dejarme ahí como por dos horas!
- ¡Oh, sí, sí, sí! Pero ahora dime que no, cuando nos lo relataba, el brillo en sus ojos era evidente – dijo Ela para Kin.
- ¿Cómo? ¿has ido a su estudio? ¿estudio de qué?
- Fíjate… que eso no se lo pregunté – alcé los hombros recargándome en las puerta del balcon.
- ¡A ver! – dijo Ela caminado por mi habitación – saliste con él por tres días consecutivos…
- Dos y medio – la corté.
- Lo que digas… y tuviste mucho tiempo para hacerle una simple pregunta.
- Pues…
- Imagina que hubiera sido un violador en potencia.
- ¡Ay sí! – miré a Kin entre risas.
- Es tan guay como Ela exagera las cosas a un gran nivel – Kin no paraba de reír.
- No le preguntaba porque él siempre ignoraba mis preguntas o cambiaba el tema así sin más y su escusa es “debemos conocernos desde el principio de nuestras vidas”.
- O mejor aún te seducía – Kin alzó las cejas perversamente.
- ¡Ahhh! Sí – me ganó la risa – también hacia eso y no lo hace nada mal – admití.
- ¡Agh! Basta, hasta ahí – dijo Ela tapándose la cara tratado de esquivar los malos pensamientos.

Así terminó nuestra plática, por un lado ya había desahogado mi sentir, mis dudas o sentimientos y no los tendría tan revueltos todo el tiempo, dado que las chicas básicamente me habían hecho admitir lo que no quería y una vez que habíamos hecho eso sólo era tratar de ignorarlas y no dejarme hundir con ellas. No era mi estilo rogarle a un chico en ningún aspecto.

Al día siguiente escuché ruido muy temprano, supuse que era Kin con respecto a lo de su entrevista; antes de irse pasó a mi habitación abriendo la puerta de golpe “Malle deséame mucha suerte, por favor” se fue contra mi en cuanto me vio. “¡oh!, claro, que Freddie Mercury te de suerte y te acompañe desde el cielo de los famosos” le respondí y enseguida sus risas por mi comentario no se hicieron esperar y de inmediato salió disparada, yo, aún tenía tiempo.

3 comentarios:

Karla Díaz dijo...

exagerada ela?!! santisimo señor!! como puedes creeer semajante cosa!!
al igual que kin sea hiperactiva, y siempre ande corriendo jajaj!!
se gustan! son novios!
cuscos!!!
amo a kin!!!!

zeeeL dijo...

Yo también amo a Kin..!!

A! A! A!

shaira beluga dijo...

se besan sus bocas, se agarran sus cosas..bueno casi jajajjaja.... si ya habia leido este..pq no deje comentario mmmmm

en fin tu dale.. y aclaro.. Ela no es exagerada es cautelosa jajajajja

besos!