26 de enero de 2010

Capítulo VIII [ Parte 4] ¿Cuál era el plan?



  • Pero me decías el día que harán esa fiesta será – interrumpió Bill.
  • ¡Ah claro! Será el próximo sábado…
  • ¡Perfecto! Yo regreso el sábado en la madrugada, supongo que será por la noche…
  • Así es el lugar será en Hamburg, espero no tengas algún inconveniente…
  • No te preocupes que siendo Malle, atravesaríamos media Alemania si es necesario – dijo Bill, haciendo referencia a él y a su hermano que lo tenía a un lado desde que escuchó entonar el nombre de ella. Del otro lado Ela se quedaba confundida y hacía caso omiso a su comentario.
  • Entonces te digo, el lugar es: Hafenklang Exil, en la calle de Große Bergstraße…
  • ¡Por supuesto! Ya sé donde es, es genial ese lugar, ahí estaremos el sábado por la noche – Bill le daba constantes codazos a Tom para que se le quitase de encima, prácticamente tenían las mejillas juntas – iré con mi hermano, quien ya también conoce a Mariella ¿no hay ningún problema? – Tom enseguida lo miró con reprobación mientras Bill se reía de él, su pregunta había sido con el afán de molestarlo; era ridículo que se negaran a que más invitados asistieran a la fiesta.
  • Por supuesto que no, al contrario – sonrío Ela al saber que varias personas tenían en alta consideración a Mariella – de hecho tenemos dos eventos planeados si también gustan ir no habrá inconveniente.
  • ¿Dos? – Tom manoteaba para que preguntase cuáles eran.
  • Sí, trataremos de hacerlas pasar un buen rato…
  • En ese caso yo creo que mi hermano puede asistir a los dos eventos – contestaba con un poco de quejas, Tom escuchando aquello que decía Ela, presionaba a Bill para que dijese que él podía ir sin ningún problema – yo por el contrario tengo unos pendientes pero alcanzaría a mi hermano por la noche, ahora que lo recuerdo necesito pasar por un amigo y eso significa que seriamos tres en la segunda fiesta… eso ¿es inconveniente alguno? – volvía a preguntar Bill, Tom por su parte lo miraba con maldiciones mentales; sabía que “amigo” en especifico se refería.
  • ¡Perfecto! Eso sería genial…



  • Será con una American Express corporativa, no tengo inconveniente mientras este reservada para esa hora, en la zona más privada que tengan – miraba a Ela que le confirmaba que sería la zona más resguardada, los gemelos Kaulitz habían aceptado y Kart pedía un lugar discreto para que no se viera interrumpida por alguna razón – y probablemente otra más, no estoy seguro de las personas, tal ves dos o tres, serán personal de seguridad privada, de acuerdo…
  • Disculpe Señor Minutti me puede repetir el número de ocupantes de la primera – la chica que lo atendía corroboraba datos, él miraba a Ela para que le dijese algún número aproximado.
  • Serán diez, no contamos con más en esa mesa, de todos modos, no existe ningún problema si llegan más o ¿sí?
  • En lo absoluto, su reservación está siendo confirmada y con su garantía quedará a su disposición lo que guste anexar, con una simple llamada para poder hacer los cambios Señor Minutti.
  • Muchas gracias Señorita…


  • ¿Quién habla y qué quieres?
  • Tu Dios y quiero que obedezcas – decía con risas Bill al teléfono.
  • Qué quieren par de dementes, porque seguro el otro esta pegado a tu oreja como siamés.
  • ¡Cállate basurita! – reprochaba Tom.
  • Ves cómo tengo razón.
  • ¡Cómo sea! – interrumpía Bill – ¿Qué estás haciendo Andreas?
  • A comparación de ustedes dos holgazanes, estudio, estaba a la mitad de una clase.
  • Vamos Andy, sabes que estudiar no te hará una persona de bien, mejor únete a nosotros y se mi lacayo – seducía Tom con presunción.
  • Y dejar el lugar de presidente del “Club de Fans de las Chicas que se van a acostar con Tom, que Andreas eligió primero”, en definitiva no, gracias – decía con ironía Andreas.
  • A ver, degenerados mentales, dejen de inventarse clubs que no existen y vamos al punto que la lada cuesta.
  • Dile que se aleje del Hobbit, se le esta pegando lo tacaño – se burlaba Andreas.
  • Yo lo decía porque Tom pagará la llamada – Tom lo miraba con gesto sorprendido – Y LO HARÁ, porque quiere que le hagas un favor…
  • Eso, no es cierto, se lo harás a él, no a mí – reprochaba Tom.
  • Esta claro que lo tengo que hacer por los dos – entonaba Andreas en tono vencido – ustedes vinieron a este mundo en par y en par joderán, así que sin rodeos y qué tengo que hacer.
  • ¡Así deberías ser Bill! Sumiso y callado – fanfarroneaba Tom. Andreas reía y Bill le mandaba un tierno “imbécil” con una mirada.
  • El punto es: qué harás este sábado por la noche.
  • ¿Hay fiesta?, ¿te pondremos tremendamente ebrio Billito?
  • ¡Eso es un sí va y sin peros! – dijo Tom con una sonrisa para Bill.
  • Bien… pasaré por ti a tu casa…



  • Buenos tardes, casa real Dekker-Mazur – contestaban en un idioma muy familiar pero poco dominado para ella.
  • ¡Buenas noches, Eleonore! – dijo con dificultad en Noruego, Ela, para la ama de llaves de la casa Dekker.
  • ¡Oh! Señorita Ela, ¡qué gusto que nos llame! – emocionada contestaba Eleonore, al pie del recibidor de la gran casa – qué motivo nos engalana su llamada.
  • Eleonore, casi no sé hablar Noruego, estarán por ahí alguna de las chicas – decía ésta, tratando de hacer un descomunal esfuerzo hablando ese idioma.
  • De acuerdo, Señorita no se preocupe en seguida la he de comunicar con alguna de las chicas, aguarde un momento – Ela asintió y espero no por mucho tiempo para que le contestara una joven voz en Alemán.
  • ¡Hallo! ¿Ela?
  • ¿Te han dicho que sus voces son idénticas? – respondía Ela bastante aliviada de poder hablar de nuevo en su idioma.
  • ¿Cómo estás? ¡Qué milagro! Deja que mi madre se entere que llamaste y le dará mucha felicidad, a la Abuela también – dijo la chica evitando el comentario hecho por Ela, la cual suspiró y le dio un indicio de que era en vano poder hablar de Mariella con ella.
  • Me gustaría saludarlas a todas, pero no tengo mucho tiempo, ¿sabes?, mi llamada es… por… supuesto para saludar… y dime estará Amélie – Ela dudaba de si debía o no decirle el verdadero motivo de su llamada.
  • Sí, no tienes por qué darle vueltas al asunto Ela, es predecible para que llamas y no temas no me interesa, seguro a Amélie sí, espera un segundo para que te la comunique de acuerdo, me dio gusto saludarte, salúdame a toda tu familia – cortaba ella toda aquella posibilidad para Ela con su despedida y enseguida otra voz la atendía, una más alegre.
  • ¡Ela! – gritaba Amélie al teléfono, viendo como la otra chica se alejaba con una actitud muy seria, cosa que casi le quita la sonrisa del rostro.
  • ¡Nena! Lo he logrado no se ha dado cuenta y será éste sábado.
  • ¡Estás loca! – reclamaba ella – ¡Es muy pronto! ¿cómo demonios voy a…
  • Tranquila que tu vuelo ya está reservado, serás sólo tú… ¿cierto? – preguntó Ela.
  • Sí – resopló – he visto la cara de enfado con la que se alejó de aquí y mi Abuela, no creo que este apta para los clubs nocturnos, mi madre viajó a Finlandia…
  • Pero…
  • Tranquila Ela, ella sabe que intentarías hacer algo así que mi permiso está listo – Amélie daba brinquitos de singular alegría – y siendo así, sólo dime a qué hora debo salir de aquí…
  • Mañana a primera hora y ya sabes a donde llegar para estar con nosotros, lo habíamos comentado antes.


  • Ya tengo el permiso, guapa, me han dejado dos semanas libres, una con ustedes y la otra…
  • Me da risa como te explotan Gabrielle – reía Deieu.
  • Sí ostias, no sé por qué, si ustedes sois las raras de la familia debieron meterlas a un circo – decía Gabrielle pateando los peluches de su habitación en Madrid.
  • ¿De dónde venís ahora? – le decía Deieu a su hermana sentada en las escaleras de la casa.
  • Hemos ido a Mónaco, París y Liverpool para regresar a Madrid a una pequeña muestra dentro de la empresa.
  • Maldita niñata, viajaros más que vosotras – se quejó Deieu.
  • ¡No te enteras! tú pudiste habed tenido todo esto y se fueron a Alemania, ahora os no quejaos…
  • Vale maja, sólo te confirmo que tu vuelo sale mañana, de acuerdo, pasaré por vosotros, irás con Amélie, hermana de Mariella… salúdame a mis padres, decid que los amo…
  • De acuerdo…



  • Vamos largo de aquí – decía apurado François – están por llegar y con ustedes aquí no me ayudan.
  • ¡Fabiho confirmó! – bajaba las escaleras apurada Deieu.
  • ¿El amigo de Mariella, Georg, ya confirmó? – miraba sin cesar el reloj François.
  • No contesta su celular – decía Ela tomando su bolso y aún con el celular en mano – habrá que decirle a Fabiho…
  • Yo he quedado con él, el día de mañana – Deieu buscaba las llaves de su auto.
  • ¡Vamos! Fuera o llegaran – reclamaba François.
  • ¡Ya vamos! – sonreía Kart.
  • Tengo una última duda – Deieu los detenía a todos al pie de la puerta – ¿será formal o de noche? – todos se miraban y al unísono deliberaban:
  • ¡De noche!
  • Tú te encargas del de Kin y yo del de Mariella – decía apurada por François, Ela.


Ahora los chicos salían presurosos en nombre de François, quien se quedaría en la casa esperando a sus dos bellas amigas con un buen plan bajo la manga, no sabía con exactitud la hora pero no tardarían mucho iba a dar casi las 6 de la tarde, paciente esperaba en el estudio divagando por Internet, la primera en llegar fue Kin que gritaba en la casa mientras subía las escaleras por atención de alguien. François inmediatamente se levantó para acapararla: “Quiero hablar contigo…” fue su advertencia dejándola pasmada a la entrada del estudio.

2 comentarios:

shaira beluga dijo...

solo dire "fiesta fiesta!!!!" XD parny aguas de nuevo con esa "hortografia" XD

ich liebe dich

ay! oobviamente los vestidos de Mariella y Kin deben ser essssssssssspeeeeeeectaaaaaaculares!

oreo_effeckt dijo...

hahahaha xDD

esto se va a poner de lujo! xD

aunque ahora las estrellitas me confundieron más y confundí personajes... pero bueh xD

espero a mañana sisi