31 de marzo de 2010

Capítulo XIII [Parte 1] Y lo mejor es que nadie sabe quién eres.




. . . .

Confundido reaccioné y lo primero que vi fue a una niña frente a mí a punto de picarme un ojo, mi reacción inmediata fue hacer mi cabeza hacia atrás, ella me miraba expectante, cuando cavilé tenía en el regazo a Melissa profundamente dormida, miré a todos lados corroborando el lugar donde me encontraba.


  • - Hei… ingen tilgivelse, må være: Hola – dijo Tabatha, según recordaba su nombre.
  • - Hola pequeña, sabes hablar alemán – dije muy bajito para no despertar a Melissa.
  • - ¡No! – dijo con una gran sonrisa y una muñeca entre los brazos – men jeg kan forstå alt du fortelle meg.
  • - Bien, esto se vuelve confuso ¿sabes? – lo que me dijo fue incomprensible para mi, desde luego y lo único que se me ocurrió preguntarle fue – ¿Tienes hambre? – yo siempre tengo hambre al despertar, imagino que cuando uno mide menos de un metro de altura sucede lo mismo. Ella me sonrió.
  • - ¡Ja! – supongo que eso fue un sí, sueña igual, y su cabeza la movía afirmativamente.


Tomé con cuidado un cojín cercano a mí y con mayor sutileza moví a Melissa, dejándola dormir, ella suspiró pero no despertó. Le dije a Tabatha que me indicara dónde estaba la cocina, tomó mi mano y esperaba que de verdad me llevara ahí y no a jugar con sus muñecas, atravesamos la recepción, un amplio comedor y me hacía señas en una puerta al fondo; toqué un par de veces y la puerta se abrió.


  • - Hola, buenos días – dije algo tímido.
  • - Buenos días – me respondió una amable señora de avanzada edad – ¿Quién eres tú? – y después miró con detenimiento como sostenía la mano de Tabatha – ¿Eres el padre de la niña?
  • - ¡Oh! No, no, yo sólo soy un amigo… de… Melissa – exclamé nervioso – ella se despertó y creo que tiene hambre.
  • - ¡Sí, sí, sí! – dijo Tabatha para la señora. Ella en seguida la cargó.
  • - Muy bien pequeña en estos momentos te haremos de desayunar – le dijo – yo soy el ama de llaves aquí – me dijo ahora a mi – me llamo Ryszara y usted joven ¿cómo se llama?
  • - Mucho gusto, me llamo Georg, Señora – dije aún de pie en el marco de la puerta ella se acercó y me tendió la mano.
  • - Vamos, joven puede sentarse, no permítame, los llevaré al comedor y les serviré el desayuno enseguida – dijo muy amable tomando de nuevo a Tabatha.
  • - ¡Ehmm! Mire… es qué…
  • - ¡MI AUTO! – detrás de mí gritó Melissa, haciéndonos saltar por su misma acción – dejé mi auto en la casa de…
  • - De… – miré a mi alrededor – ¡Es cierto! – miré mi reloj.
  • - ¡Vámonos! No sé a qué hora regresen – Tabatha le gritó en reproche y ella la cargo de inmediato – Ven linda – le respondió.
  • - Pero joven Melissa, la niña tiene hambre y seguro ustedes dos también – dijo persiguiéndonos.
  • - Lo siento Ryszara, tenemos que irnos pero te prometo que le compraré algo en el camino – decía a prisa Melissa y tomando un par de frutas del centro de la mesa por la que cruzábamos – ¡la fruta es buena para comenzar! – y se la tendió a Tabatha la otra me la dio a mí, mientras buscaba en mis bolsillos las llaves del auto.
  • - ¡Con cuidado joven Melissa! – imploraba Ryszara y Melissa tomaba un par de chaquetas de un perchero en la recepción, una de ellas la colocó sobre la niña que de inmediato gritó.
  • - ¡Espera Tabatha! – le decía con pesar mientras las hacía subir en la parte trasera de mi auto.


Mientras ellas se acomodaban inicié la marcha lenta y una vez que salíamos del misterioso camino que conduce a la Mansión Turner nos dirigimos directo a la casa de Mariella, al llegar ahí nos dimos cuenta que aún no llegaban y el auto de Fabiho y la camioneta de ella seguían ahí. Subió al auto a Tabatha y la colocó en una silla en la parte trasera. Le propuse ir a desayunar, ella aceptó y me siguió hasta mi departamento. Al llegar ahí hizo mofa de lo cerca que se encontraba de la casa de Mariella. Bajó con ella una pequeña maleta. Supuse con ropa, la llevé a una de las habitaciones y le dije que podía hacer uso de lo que fuese mientras me daba, yo, una rápida ducha y bajaba a la cocina a comenzar el desayuno.


Bajaron cerca de unos 30 minutos después ya tenía un poco de fruta y jugos listos. Ella se ofreció a hacer un omellete y desayunamos entre plática amena acerca de mí y Tokio Hotel. La niña hacía pequeños comentarios en noruego los cuales Melissa se encargaba de traducirme al alemán. Lo que la pequeña me había dicho por la mañana era que no podía hablarme en alemán pero entendía todo lo que le decía. La plática se tornó en su extraña forma de vida en la Realeza Noruega y ella aún se debatía en sí aceptar su legado junto con Tabatha o no. Se disculparon unos momentos y me quedé ordenando todas las cosas del desayuno cuando la puerta, tocaron…




No solía pasar muy a menudo pero ese día Georg tenía vistas en su departamento de Magdeburg. Él se encontraba en la cocina sacando jugo de la hiera cuando escuchó el sonar del timbre. Se dirigió a la puerta y al abrirla de inmediato la quiso cerrar.


  • - Woah, woah, woah… qué pasa hermano por qué esa actitud – decía muy desconcertado Fabiho que entró sin pedirle permiso alguno, Georg se adentró en su departamento.
  • - ¿Qué quieres? – preguntó con notable enfado y ofuscado.
  • - Pues… venía porque desde a media semana te llamamos y no nos contestaste… pero ahora me intriga tu estado de ánimo…
  • - ¡Oh qué bien! Ahora si te preocupas ¿no? ¿Qué tal ayer tu fiesta con Mariella? – dijo la voz un poco elevada.
  • - La… la fiesta – decía Fabiho certeramente confundido – sí, vaya, bien… estuvo bien, pero por eso vengo, te llamamos millones de veces.
  • - Vamos no seas imbécil – dijo Georg frente a él, muy cerca de él.
  • - ¡Qué! Georg qué te pasa – dijo Fabiho alejándolo de él con un sutil empujón.
  • - ¡Sabías perfectamente que Mariella me gusta! – le gritó y picó un par de veces el pecho de Fabiho con su dedo índice.
  • - Y qué, ahora ya no – Fabiho quiso tranquilizarlo con un no agradable comentario, él por supuesto no sabía las cosas que Georg pensaba equivocadamente – qué no escuchaste la parte en dónde dije: te llamamos varias veces, ahora qué mosco te picó.
  • - Te fuiste con ella – el enfado de Georg impedía que escuchara con claridad las cosas que Fabiho le decía a su defensa – me… ¡¿traicionaste?!
  • - ¡Qué!... Georg cállate, ¿qué estupideces estás diciendo?, al contrario deberías darme las gracias grandísimo animal… ¿sabes quienes fueron a la fiesta? A la cual por supuesto ahora sabes que asistí pero no tienes ni la más remota idea de que fue lo qué paso y no sé porque me vienes con tremenda cantaleta – Fabiho también le gritó, ignoraba que pasaba con Georg a ciencia cierta pero sabía que él tenía ideas muy equivocas. Georg no se inmutó, Fabiho tomó un poco de aire y se le puso de nuevo enfrente para hablarle – ¿Sabías que era el festejo del cumpleaños de Mariella y Kin?, ¿Por qué no contestaste el teléfono? Sus amigas e incluso yo, te llamamos hasta unas horas antes, ¿Sabes quienes fueron los amigos invitados por parte de Mariella? O mejor aún ¿Sabes quién fue la pareja de Mariella? Que desde luego no fui yo, porque creo que eso es lo que piensas.
  • - Ahórrate tus explicaciones Fabiho – decía un enfadado Georg.
  • - No, no, no señor a mí con berrinches no me vengas, vamos te conozco – en ese momento por las escaleras bajaba una chica con una niña en brazos que Fabiho miró con el rabillo del ojo imaginando quién era, la miró rápido y volvió la vista Georg – ¡Hey! Mariella por qué está así Georg, vamos ayúdame y dile que paso a no… – Fabiho regresó la mirada hacia la chica poniendo firme atención porque algo ahí para él no tenía sentido – espera… tú no eres Mariella – se acercó a ella que sólo le reía y él reparaba su mirada en la pequeña niña que no dejaba de mirarlos.
  • - Hei, god morgen, mitt navn er Tabatha – decía muy coqueta la pequeña niña.
  • - Ahmmm… alguien aquí que hable alemán y me explique qué pasa aquí y por qué tengo enfrente a una réplica de Mariella como de su edad y una en miniatura – imploraba ya de por sí muy confundido.
  • - Lo que la miniatura te dijo fue: Hola, buenos días, mi nombre es Tabatha – rió con gracia Melissa – y no soy una réplica de Mariella, soy su hermana…
  • - Gemela – dijo Fabiho mirando a ambas.
  • - ¡No! Sólo su hermana mayor, soy Melissa – bajó por completo de los escalones y se acercó a Georg.
  • - Bueno aclarado lo de los clones… aún no entiendo – se cruzó de brazos recargado en uno de los muros.
  • - Tú eres el amigo con el que Mariella engaña a Georg…
  • - ¿Ah? – dijo desencajando la quijada Fabiho.
  • - Bueno eso es lo que él me ha explicado – señaló a Georg sentado en un sofá mientras Tabatha jugaba con una de las manos de él y diciendo muchas palabras que Fabiho no comprendía – y por cómo te gritó supongo que sí lo eres.
  • - ¡No! – dijo desorbitando los ojos – a ver por puntos… Mariella no engaña a Georg… con… – Fabiho le daba vueltas a sus ojos recordando algunos hechos en la fiesta – conmigo…
  • - ¿Entonces con quién sí?
  • - Oye… para ser su hermana, no la defiendes mucho sabes…
  • - ¿Con quién sí? – volvió a preguntar Melissa. Fabiho frunció el cejo.
  • - Pues es justo lo que venía a platicarle a este idiota y a cambio me empezó a atacar con esa ridiculez.
  • - Bien dilo ahora – impulsó Melissa.
  • - Creo… que tú estás fungiendo ser el abogado del diablo aquí – dijo tratando de ser gracioso – y entre su versión te dijo que desde el jueves no nos contesta el celular.
  • - No… – respondió y giró lentamente su cara para verlo ahí trabado con su enojo.
  • - Sí, eso imaginé, acostúmbrate es medio torpe. Y sí sabias que era el festejo de Mariella y Kin… espera si eres su hermana por qué no fuiste, la otra, Amélie, si fue – Tabatha al escuchar aquello reaccionó y miraba a todo su alrededor.
  • - ¿Hvor er hun, tante Amélie?
  • - ¿Qué dijo el cloncito?
  • - No es un clon – dijo levemente irritada Melissa – se llama ¡Tabatha!
  • - ¿En qué idioma habla?
  • - Noruego.
  • - Por qué no contestaste mi pregunta…
  • - No dije que las contestaría – dijo con su característica arrogancia e intimido un poco a Fabiho que bajo de pronto la mirada, como si hubiese sido regañado – te quedaste en la parte de el festejo.
  • - Ahmm… bueno, y sí, y entonces… – tartamudeaba y Georg reía discretamente por la mala jugada de Melissa hacia él – el caso es que asistieron dos, bueno no, fueron ahmm – comenzó a hacer cuentas con los dedos – cuatro personas a esa fiesta las cuales aquí el SEÑOR aquí presente CONOCE muy BIEN. Y tuve que salvarle el pellejo y desmentir que Kin, mi novia, era “la famosa reportera que él se estaba ligando”.
  • - ¡Tú qué! – dijo Georg por fin.
  • - ¡Shush! – exclamó Melissa para Georg – quienes son las personas que Georg conoce.
  • - A la fiesta fueron como invitados: una maquillista, un vocalista, un guitarrista y el mejor amigo de estos dos últimos, que por cierto ligo con tu hermana – oraba con dejos de ironía y burla. Georg se erguía en el sillón ante las palabras de Fabiho – ¿Sabías Don Reclamos qué: ese vocalista, es casi como el mejor amigo de ¡MARIELLA!? – él gritó de berrinche al entonar el nombre de ella hizo brincar de susto a la pequeña Tabatha, que miraba atenta a sus peculiares movimientos semejantes a los dibujos que aparecían en la televisión lo que le provocó una pequeña risa – ¿De qué se ríe?
  • - De ti…– contestó con simpleza Melissa – enfócate en la parte de que Bill es amigo de Mariella.
  • - Y supongo que no puedo preguntar cómo es qué tú si sabes que Georg es un famoso bajista y tu hermana no, verdad.
  • - Correcto…
  • - Pues así, resulta que, ojo Hagen: Mariella trabaja en un estudio de doblaje, estudio en el cual Bill Kaulitz realizó hace años el doblaje de una película…
  • - ¡Qué! – replicó él.
  • - Como me escuchas, ellos son amigos, y como no dimos con tu paradero supongo que lo invitaron a él y aquí viene lo más emocionante, adivina quien fue la pareja desde la cena de ella, descartando que dije que la maquillista, el vocalista y el amigo llegaron sólo a la fiesta en el club y este último se quedó con Amélie…
  • - ¿Tom? – susurró preocupado Georg.
  • - ¡Bingo! Georgy, hermano ¡cavilas!
  • - O sea qué tú no engañas a tu amigo con mi hermana…
  • - ¡Qué no! – Fabiho echaba la mirada hacia atrás – yo ayer me le declaré a Kin, ella aceptó ser mi novia, yo en ningún momento me le he insinuado a Mariella, ni lo haría, sin embargo eso no importa, lo que sí es que no estoy tan seguro si ella sabe quién eres o no en varias ocasiones le preguntaron a Kin por ti refiriéndose como “Hobbit” y después creyeron que me habías mandado a cuidar tu mercancía, ósea Kin, en ningún momento nos ligaron con Mariella, no sé que más haya hecho o le hayan dicho.
  • - Tienes que ir a hablar con ella – dijo con presura Melissa tomando a Tabatha y levantándose – vamos…
  • - ¿Si pregunto qué van a hacer me van a contestar?
  • - ¡No! – dijeron ambos muy cerca de la puerta.
  • - ¿Estoy invitado? – volvió a preguntar.
  • - Te quedarás con Melissa en tu auto y si es necesario la regresarás – le respondió Georg.
  • - ¿A dónde vamos? – preguntó Fabiho.
  • - A su casa – Georg tomando las llaves de su auto de la mesa ya estaba un lado de la puerta.
  • - Ella no está en su casa Georg – en cuanto dijo eso, ambos chicos se quedaron mirándolo con sorpresa por su comentario.






LA NOTA:
- Hola, hay perdón, debe ser: . . .
- No, pero puedo entender todo lo que me dicen . . .
- ¡Sí!
- Hola, buenos días, mi nombre es Tabatha . . .
- ¿Dónde está ella, la tía Amélie?

1 comentario:

shaira beluga dijo...

jajjajaa "el cloncito" ay no ese Fabiho se rifa jajajjaja ...por fin se arreglan los malos entendidos..o al menos esta parte..ash q nenas eh! jajajja