6 de abril de 2010

Capítulo XIII [Parte 3] Somos dos almas que han chocado.




. . . .


La tarde comenzaba a caer y al hotel donde la mayoría de los chicos se encontraban, hacía arribo un auto y una camioneta…


  • - ¡Hey mira! ¿Qué ese no es Fabiho? – decía un animado Andreas.
  • - ¡Uhhhh! – exclamaba Tom subiendo las escaleras – aún mejor viene con el Hobbit.
  • - ¡Georg! – gritó Bill.


Ya se habían reconocido los cinco chicos en la recepción del hotel y se saludaban “amigablemente”. Los cuestionamientos para Georg no se hicieron esperar por la gran ausencia de él la noche anterior, Tom muy animado ya hacía burlas cómo – Aquí Fabiho, cuidó a tu chica toda la noche – Georg ponía un serio gesto y Fabiho proseguía a aclarar que Kin no era la novia o intento de algo para su gran amigo…


  • - Ellos son novios – dijo alzando los hombros y con las manos en los bolsillos de su pantalón les hizo saber Georg.
  • - ¡No! – exclamó con mucha sorpresa Bill – ¿enserio? ¡vaya Georg! Sí que eres un buen actor, por qué no nos dijiste nada, y nosotros tanto que aplaudimos tu “romance con la reportera”
  • - ¿Qué? – reclamó Fabiho.
  • - Estos idiotas se encargaron de difundir un mal chisme involucrándome con Kin y nunca me dejaron hablar.
  • - ¡Uy! Pobre Hagen – burlón soltó Tom y lo abrazó – ya encontrarás a alguien que te consuele – eso hizo hervir la sangre de Georg que con todas sus fuerzas tuvo que contenerse y no hacer algo irreverente.


Al mismo tiempo los chicos ya se dejaban ver en caravana caminando hacia el grupo de hombres en la recepción. Bill notó algo que el resto no: Mariella parecía muy feliz con su andar y al reparar su vista en ellos mostró una cara de desconcierto, centro su atención para diferenciar a dónde dirigía su asustada mirada que curiosamente era para Georg, y él la miraba con una mezcla de miedo y expectación. Bill se sintió un tanto confundido al presenciar aquella escena que en cuanto sus ojos bailantes entre sus amigos estaba, fue a caer directo a los de Gabrielle, que ya lo miraba muy coqueta.


Pronto la turba de jóvenes se aglomeraba y se saludaban; Andreas fue directo a aprisionar la cintura de Amélie con sus manos, dándole un tierno beso que desorbitó más de un par de ojos; Kin tomaba la mano que Fabiho le extendía para abrazarla contra su pecho; Bill con su misma confusión y guiado por un impulso interno decidió saludar a Gabrielle y comenzaba una plática. El resto se dirigían saludos mientras Mariella se mantenía al borde del grupo, Tom se entretuvo mirando a Bill haciendo descomunal esfuerzo para no caer en nervios y Georg a su lado mantenía sus manos en los bolsillos frontales esperando a que Mariella se integrara al grupo un poco más.


Aprovecho un despiste de Tom con Andreas para abordarla.


  • - Necesitamos hablar – le dijo Georg a un lado de ella ahora con los brazos cruzados.
  • - No creo querer – dijo ella mirando a todos ahí muy sonrientes – por qué no te vas con Kin, antes de que Fabiho te la gane. Míralos yo que tú no perdía el tiempo aquí – seria y con las manos en los bolsillos traseros de su pantalón le reprochó.
  • - Ellos son novios – se le acercó ladeando su cabeza. Mariella sintió como todo dentro de ella se revolvió y no pudo ocultar la expresión de sorpresa y confusión.
  • - ¿Más mentiras? – rebatió Mariella. Georg bajó la mirada abatido. Respiró profundo y le contestó.
  • - Soy compañero de Bill y Tom en su banda, soy el bajista…
  • - ¡Hey Mariella! – Tom se acercó a ella para por fin saludarla, con un beso lejos de la mejilla, muy cerca de sus labios, lo que no fue nada agradable para Georg, que sólo atinó a estirar el cuello lo más que pudo mirando al techo alto y dando un respiro muy profundo; incomodo resultó el saludo. Mariella tampoco se sentía de lo más cómoda en esa situación – ya conoces al Hobbit, bueno Georg, compañero en nuestra banda, intenta tocar el bajo y así ¿sabes? Pero no le sale muy bien – Georg levantó las cejas y los hombros.
  • - Sí eso intentaba decirme o al menos eso creo Tom.
  • - Y puedes imaginar que nosotros pensábamos que andaba tras tu amiga, la que es reportera, vaya que sí es pequeño el mundo, pero como es muy lento, algo me decía que era muy bueno para ser verdad – Tom golpeó un hombro de Georg.


Después de aquella introducción los chicos fueron a parar a un tranquilo bar, recomendación de los gemelos quienes conocían mucho mejor la cuidad que el resto. Mariella luchaba contra su voluntad y se mantenía muy serena (o al menos eso aparentaba) se la vivió entre Tom que hacía amena plática y los implacables celos de Georg que podía sentir mezclados con los de ella. Ahora sus ojos podían comprobar que Kin era pareja de Fabiho, discretamente se daban un par de besos, eso por tiempos la hacía sentirse bien, su amiga nada tenía que ver con Georg pero no podía dejar de pensar en muchas otras cosas más y el por qué Georg y ella simplemente, sí, ellos se conocían ya, no le dijeron la verdad y le complicó las cosas.


Decidió tomarse un break y huyó al sanitario ahí le dio alcance su hermana y Fabiho iba a ver a su decaído amigo en cuanto vio lejos a Mariella.


  • - Malle, Andreas me dijo que hay un Georg aquí, ¿es el mismo nombre que me dijiste ayer no?
  • - El mismo… – le respondió con desanimo con las dos manos recargadas en la barra de los lavabos.
  • - ¿Puedes contarme la historia completa de una vez por todas? – pidió Amélie…




  • - Hermano, ¿Qué pasa, le has dicho algo? – preguntó Fabiho.
  • - Miro a Mariella enfadada – dijo Kin.
  • - Tom se encargó de confirmarle quien soy – era notorio el sufrimiento de él.
  • - ¡Ostias! No puedo creer todo lo que pensad esos tíos, majo, Fabiho me ha dicho todo.
  • - ¿Todo? – dijo nervioso Georg pensando en Melissa. No tuvo tiempo para explicarle con detalles pero por encima del agua le dio a entender que ellas no se llevaban bastante bien.
  • - ¡Sí, majo! Creer que tú y yo sois algo, ahora no es que me tome por sorpresa que Mariella no me dirigiera la palabra en todo el día y me huid a cada instane con cualquier burdo pretexto.
  • - Kin, creo que mi oportunidad aquí se terminó – Georg desesperado se llevó las manos al rostro – no sabía que se llevara con mis compañeros y al parecer Tom pretende algo más con ella.
  • - ¡Coño! Pero si te gustáis mi colega debéis hablarle y no sólo ver como el tío éste le endulza el oído a Mariella y no es que el tío aquel me caiga mal…


En el sanitario de caballeros se encontraba Tom y Bill lo esperaba en la puerta…


  • - ¡Hey Tom! – le dijo haciéndolo voltear a su lado.
  • - ¿Qué? – le dijo éste.
  • - Creo que debes dejar tu jueguito de galán con Mariella – le dijo muy precipitadamente.
  • - ¡Qué! ¿De qué hablas Bill? – le exclamó muy desconcertado.
  • - ¿Has visto la cara de Georg? ¿Lo incomoda que se ve Mariella? ¿El hecho de que la chica Kin no tenga nada que ver con Georg y que ellos dos se conozcan? ¿Lo tenso que se ve Georg cada que te diriges a Mariella? ¿Qué ha estado pegado a ustedes? ¿Qué Mariella no dice más que: Sí y No?
  • - Bill, Bill, detente – le dijo Tom mucho más serio – no te comprendo cual es el punto…
  • - ¡Vamos! tú seguro sólo la quieres para un par de noches… y aún así ella no es así, además en próximos meses trabajaré junto a ella y puede ser mejor una amiga para ti, que sólo el pasatiempo temporal del guitarrista de Tokio Hotel.


Tom miraba totalmente desubicado por tantas palabras que su gemelo le recitaba y por primera vez en mucho tiempo no lograba comprenderle. En ese mismo instante Amélie y Mariella salían de una puerta cercana…



  • - ¡Tom! – escuché decirle Bill.
  • - ¡Mariella! – me dijo a mi Tom – ¿ya conocías a Georg?
  • - ¡Tom! – volvió a reprender Bill. Yo me quedé un tanto extrañada con su pregunta y miré nerviosa a Amélie.
  • - A… a Georg… ahmm – sentí la inquisidora mirada de Amélie y la de Bill que lo hacía esperando que sólo lo admitiera – vaya… pues… – Bill se cruzó de brazos, alzando sus cejas; Amélie me daba un codazo, me estaba viendo bastante obvia – ¡sí! – respondí muy poco audible.
  • - ¿Por qué no lo invitaste a tu fiesta ayer? – enunció él y Bill chicoteó el cuello para mirarlo un tanto extrañado – somos muy buenos amigos, la hubiéramos pasado genial todos – dijo con una gran sonrisa en el rostro.
  • - Vaya… Tom… mira qué sí yo…
  • - ¡Tom toma en cuenta que era una fiesta sorpresa! – salió a mi defensa Amélie, que me miró con una sonrisa picara y proseguí a afirmar con la cabeza lo dicho por ella.
  • - ¡Sí, que lastima! Bueno Mariella, nosotros nos tenemos que ir – se disculpó Tom cambiando drásticamente de tema – espero que la hayas pasado muy bien – acto seguido me dio un gran abrazo y después lo hizo Bill de la misma manera.
  • - Muchas gracias, chicos, fue un tremendo placer que estuvieran aquí, de verdad no me lo esperaba, gracias por hacer un espacio en su agenda – me fui contra ellos de nuevo en un abrazo.
  • - Tú y yo nos veremos las caras próximamente ¡eh! – me señaló con su dedo índice muy divertido Bill, nos despedimos de ambos y fuimos de nuevo al lugar donde los chicos estaban.


Andreas no tardó en preguntar por los gemelos, Amélie se encargó de decirle que se habían marchado, alzó sus hombros y siguió como si nada con ella. Ela comenzó a mirar el reloj y anunció que era la hora de regresar a Magdeburg, pude notar que Andreas puso un semblante triste, me sorprendió la química que habían hecho esos dos, pero no había más, todos, a excepción de él vivíamos allá y como era de imaginarlo mi hermana ya le decía un sin fin de cosas que seguramente cumpliría en un par de escapadas en su tiempo de vacaciones aquí conmigo.


Para cuando cavilé un poco las cosas, al parecer todos ahí se habían puesto en mi contra; Ela y Kart desde luego se irían juntos, Fabiho tomó a Kin, François y Deieu, lo harían cada uno en sus autos, Gabrielle ya se prensaba del brazo de Amélie… ¡dejándome básicamente a la deriva!


  • - Parece que sí no hay más, podemos regresarnos juntos a casa – percibí el tímido tono de voz de Georg a un lado mío. Con brazos cruzados lo miré, opciones tenía muchas, fuerza de voluntad no mucha – siempre y cuando tú aún quieras… puedo hacer que Fabiho no se… vaya con Kin y tú… con… con – miraba a nuestras respectivas hermanas y luego a Kin para terminar más enredado de ideas mirándome. Imaginé que alguien le mencionó mi actitud distante hacia Kin en las últimas horas – ¿puedo…?



2 comentarios:

Harlu dijo...

Simplemente me encantó el capítulo.

Tom, como siempre, no pudo aguantarse sus instintos galanes. Aunque bueno, no lo culpo, se siente atraído por las chicas como nosotras. XD

¿Kin y Hagen? ¡Obvio no! Es cosa Mariella & Hagen. ¡Y qué coincidencia que todos conspiraran contra ellos para que tuvieran que irse juntos eh! Qué bonitos estos niños... XD

shaira beluga dijo...

oooooooooorale ya por fin viene lo bueno! ajjajajaj que enredo,.,todo por mal pensados ajjaja gente!


tu dale parny!