14 de febrero de 2013

AOMS - Capítulo 6 Tú eres.

Georg: Volo ut Sis.











Fue sólo una nota musical.

Fue el sonido del cristal de las copas colisionando una contra de otra ligeramente y así como había sucedido… los labios de Meghan y Georg estaban unidos en fuego por completo.

Un fuego peligroso.

Meghan estaba atrapada entre la pared y el cercano cuerpo de Georg, se robaba su respiración cada que sus labios se unían y él se la cedía con goce.

Las alas de Meghan no sufrían ninguna injuria, eran flexibles, dóciles al tacto pero a la vez más fuertes que unos aguerridos brazos y en ese momento brillaban como un vivo polvo de nácar esparcido sobre ellas, tenue pero perceptible a los ojos curiosos de Georg.

Eran uno sólo en caricias rápidas, besos vertiginosos y sudor mezclado.


 —¿Estás segura de que quieres hacerlo?


Pregunta Georg deteniéndose sobre los labios de Meghan.

Los humanos necesitan respirar se recordó ella y con dificultad también lo hacía.


—Lo he deseado, más que quererlo, desde siempre, desde que crucé la primera mirada contigo. Que no lo haya admitido es completamente diferente —sonríe sutil ante esa declaración a voz firme.

Georg la mira directamente  a los ojos. Sorprendido.

Aquello fue extraño, no era esta vez el sonido cálido de Meghan a través de la mente, sucedió como un silbido muy suave, como recordaba en su momento lo que fue su voz.

Su humanidad estaba ahí. Latente.

Una sonrisa de lado, de malicia y lujuria juntas.

Él cerró los ojos con parsimonia y cortaba con lentitud la distancia entre ellos hasta llegar a sus labios una vez más.

Hasta llegar a la suave sensación de encanto. Hasta la sensación de amor. Hasta llegar a la habitación, pronto, a la del edredón de la cama.

Las alas de Meghan habían desaparecido por voluntad propia sin haberse dado cuenta, ocupando el lugar que les correspondían. Se contrajeron a la espalda y brazos como el tatuaje distintivo marcado en su piel al que todos creían ver. Brillaba con intensidad. Pasaba de los colores metálicos a los nacarados; por el cian, purpura, de momentos escarlata, sonrosado, níveo puro, dorado, aloque y en un orden desesperado el patrón se desconfiguraba y se repetía. Sin parar. Un universo de colores que reflejaban sus emociones y sensaciones.

Ella sobre de él levantó la cabeza, la echó atrás.

Él le besó el cuello con vehemencia, placer, dilección… y la ropa comenzó a desaparecer…




ANGEL ON MY SHOULDER

1 comentario:

Scarlëtt Kaulitz dijo...

*Scarlett está tirada en el suelo, con un ataque y ganas de asesinar a la autora, madre de Meghan por ese capítulo taaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan CORTO*